LA
NATURALEZA DEL TIEMPO EN LA GRAVEDAD CUÁNTICA
Introducción
La naturaleza
del tiempo se vuelve problemática en cuanto intentamos mirar el universo desde
su raíz más profunda: allí donde la relatividad general y la mecánica cuántica,
nuestras dos teorías más exitosas, dejan de encajar. En relatividad, el tiempo
no es un telón de fondo fijo, sino un componente dinámico del espacio-tiempo,
dependiente del estado de movimiento y de la distribución de masa-energía.
Forma parte de una estructura tetradimensional cuya geometría evoluciona, y en
la que la distinción entre pasado, presente y futuro no posee un estatuto
absoluto, sino que queda integrada en la imagen del “bloque espacio-temporal”.
En mecánica cuántica, por el contrario, el tiempo aparece como un parámetro
externo y universal que ordena la evolución de los estados mediante la ecuación
de Schrödinger y sostiene la unitariedad del formalismo. No se cuantiza como un
observable más, sino que se presupone como estructura previa. Esta tensión
conceptual no es un detalle secundario: constituye el núcleo del problema del
tiempo en gravedad cuántica.
Cualquier
intento serio de unificar ambas teorías se enfrenta, por tanto, a una pregunta
radical: ¿es el tiempo una propiedad fundamental de la realidad o una
apariencia emergente de una estructura más profunda y atemporal? La formulación
canónica de la gravedad cuántica parece eliminar el tiempo de manera explícita;
otras aproximaciones lo reinterpretan como relacional, emergente o incluso
holográfico. En paralelo, ciertas propuestas cosmológicas replantean su
significado en escalas extremas, cuestionando la universalidad de su
continuidad y su dirección.
El artículo se
estructura en seis ejes principales:
- El problema del tiempo en la
intersección de la relatividad general y la mecánica cuántica.
- La ecuación de Wheeler-DeWitt y la
desaparición del tiempo en gravedad cuántica canónica.
- Tiempo emergente y tiempo
relacional en gravedad cuántica de lazos.
- La hipótesis del universo sin
tiempo en la cosmología cíclica conforme.
- El tiempo en teoría de cuerdas y la
correspondencia AdS/CFT.
- El debate contemporáneo: tiempo
fundamental o tiempo emergente y sus implicaciones ontológicas.
1. El problema del tiempo en la intersección de la relatividad general y la mecánica cuántica
1.1
El tiempo dinámico en la relatividad general
En
la relatividad general el tiempo deja de ser una magnitud universal y homogénea
para convertirse en un componente de la estructura geométrica del
espacio-tiempo. La métrica gμν no solo describe distancias espaciales, sino
también intervalos temporales, y su forma depende de la distribución de masa y
energía según las ecuaciones de Einstein:
Gμν
= (8πG/c⁴) Tμν
El
tiempo es, por tanto, dinámico: se dilata en campos gravitatorios intensos,
depende del estado de movimiento del observador y no puede separarse del
espacio como entidad independiente. Además, la teoría es invariante bajo
difeomorfismos: distintas foliaciones del espacio-tiempo (diferentes elecciones
de “rebanadas” espaciales parametrizadas por un tiempo) describen la misma
realidad física. Esto implica que el “tiempo coordenada” no es un observable
físico en sentido estricto, sino una elección de gauge.
Desde
el punto de vista ontológico, la relatividad general favorece la interpretación
del “bloque espacio-temporal”: el universo se concibe como una totalidad
tetradimensional donde pasado, presente y futuro coexisten como regiones del
mismo entramado geométrico. El devenir no es una propiedad fundamental de la
estructura matemática, sino una experiencia asociada a observadores internos.
1.2
El tiempo como parámetro externo en la mecánica cuántica
En
la mecánica cuántica no relativista, el tiempo desempeña un papel radicalmente
distinto. La evolución de un estado cuántico |ψ⟩ está gobernada por la ecuación de
Schrödinger:
iħ
(∂|ψ⟩/∂t) = Ĥ
|ψ⟩
Aquí,
t es un parámetro externo, absoluto y universal. No es un operador ni un
observable sujeto a cuantización, a diferencia de la posición o el momento. La
estructura formal de la teoría presupone la existencia de una variable temporal
bien definida que permite describir la evolución unitaria del sistema en el
espacio de Hilbert.
Incluso
el principio de incertidumbre tiempo-energía,
ΔE
· Δt ≥ ħ/2
no
convierte al tiempo en observable cuántico; simplemente establece una relación
entre la duración característica de un proceso y la dispersión energética
asociada. El tiempo, en el formalismo estándar, es condición de posibilidad del
cambio cuántico, no objeto de cuantización.
1.3
La incompatibilidad conceptual y el núcleo del problema
La
tensión surge cuando intentamos combinar ambos marcos. En relatividad general,
el tiempo es parte del sistema físico y está sujeto a dinámica; en mecánica
cuántica, es una estructura fija sobre la que esa dinámica se despliega. Si el
espacio-tiempo debe cuantizarse, el tiempo no puede permanecer como parámetro
externo inmutable. Pero si se elimina o se convierte en variable dinámica, el
formalismo cuántico tradicional pierde su base evolutiva.
En
la formulación hamiltoniana de la relatividad general, la restricción
hamiltoniana conduce a una condición del tipo H ≈ 0, lo que anticipa que la
dinámica puede formularse sin un parámetro temporal externo privilegiado.
Cuando esta estructura se lleva al ámbito cuántico, emerge el problema: la
teoría parece describir un universo donde la evolución desaparece a nivel
fundamental.
Así,
el núcleo del problema del tiempo en gravedad cuántica no es meramente técnico,
sino estructural. Una teoría sugiere que el tiempo es una dimensión dinámica
inseparable de la geometría; la otra lo trata como escenario absoluto del
cambio. Unificarlas implica decidir si el tiempo debe ser eliminado,
reformulado o elevado a categoría más profunda.
2.
La ecuación de Wheeler-DeWitt y la desaparición del tiempo en gravedad cuántica
canónica
2.1
Formulación canónica y restricción hamiltoniana
La
formulación canónica de la relatividad general, desarrollada en el marco ADM
(Arnowitt–Deser–Misner), reescribe la teoría en términos de una descomposición
3+1 del espacio-tiempo. Se separa la geometría en “rebanadas” espaciales
tridimensionales que evolucionan formalmente en un parámetro, pero esta
evolución está sujeta a restricciones. Entre ellas destaca la restricción
hamiltoniana, que en el nivel clásico adopta la forma:
H
≈ 0
Esta
condición refleja la invariancia bajo difeomorfismos temporales: no existe un
tiempo absoluto privilegiado, sino libertad de foliación. El hamiltoniano total
no genera evolución respecto a un tiempo externo físico, sino transformaciones
de gauge. La dinámica en relatividad general es, en este sentido, relacional.
2.2
La ecuación de Wheeler-DeWitt
Al
cuantizar esta estructura canónica, el procedimiento formal conduce a la
ecuación de Wheeler-DeWitt, que puede expresarse esquemáticamente como:
Ĥ
Ψ[hᵢⱼ] = 0
Aquí,
Ψ[hᵢⱼ] es la función de onda del universo, dependiente de la geometría espacial
hᵢⱼ y de los campos materiales presentes. Lo decisivo es que la ecuación no
contiene derivadas temporales explícitas. No aparece ningún término del tipo
∂Ψ/∂t. La función de onda satisface una condición estática: el “universo
cuántico” está descrito por una ecuación sin tiempo.
Este
resultado conduce al llamado “universo congelado”. Si la ecuación fundamental
no contiene un parámetro temporal, ¿dónde queda el cambio? ¿Cómo explicar la
experiencia del devenir si el estado cuántico total del universo es
estacionario?
2.3
Interpretaciones y propuestas de reintroducción del tiempo
Una
primera interpretación radical sostiene que el tiempo no existe a nivel
fundamental. El cambio sería una propiedad emergente asociada a subsistemas y
no una característica global del universo. En esta perspectiva, la función de
onda total es atemporal, y la evolución aparece únicamente cuando se consideran
observables relacionales entre grados de libertad internos.
Otra
estrategia consiste en identificar un “tiempo interno” utilizando algún grado
de libertad físico —por ejemplo, un campo escalar— como reloj. En este enfoque,
se define la evolución de ciertas variables respecto a otras, sin recurrir a un
parámetro externo absoluto.
También
existe la aproximación semiclasica, donde se descompone la función de onda en
un sector gravitatorio pesado y uno cuántico ligero. Mediante una aproximación
tipo WKB, el sector gravitatorio clásico proporciona un parámetro temporal
aproximado respecto al cual evolucionan los campos cuánticos. En este marco, el
tiempo emerge como variable efectiva cuando la geometría puede tratarse casi
clásicamente.
Ontológicamente,
la ecuación de Wheeler-DeWitt obliga a replantear la naturaleza misma del
devenir. Si la descripción más fundamental del universo es atemporal, entonces
el flujo del tiempo podría no ser un rasgo constitutivo de la realidad, sino
una manifestación derivada de la estructura relacional entre subsistemas
cuánticos.
3.
Tiempo emergente en gravedad cuántica de lazos
3.1
Cuantización del espacio-tiempo y estructura discreta
La
gravedad cuántica de lazos (Loop Quantum Gravity, LQG) parte de una
reformulación de la relatividad general en términos de variables de conexión,
lo que permite aplicar técnicas de cuantización no perturbativas. En este
marco, los estados fundamentales del campo gravitatorio están representados por
redes de espín, estructuras combinatorias que describen la geometría cuántica
del espacio.
Un
resultado central es que ciertos operadores geométricos, como el área y el
volumen, poseen espectros discretos. Esto implica que el espacio no es continuo
a escala de Planck, sino compuesto por “cuantos” elementales. Sin embargo, el
tiempo no aparece cuantizado como un observable independiente. La teoría no
introduce un operador tiempo ni una variable temporal fundamental; en
coherencia con la estructura de la relatividad general, la dinámica está
codificada en restricciones.
En
la formulación canónica de LQG reaparece la restricción hamiltoniana cuántica,
análoga a la ecuación de Wheeler-DeWitt. La ausencia de un parámetro temporal
externo se mantiene: la teoría no describe evolución respecto a un tiempo
absoluto, sino relaciones entre configuraciones geométricas.
3.2
Tiempo relacional y observables físicos
El
enfoque dominante dentro de LQG es relacional. Inspirado tanto en la
relatividad general como en ideas de Leibniz y Mach, el tiempo no se concibe
como entidad sustantiva, sino como una relación entre variables físicas. La
dinámica se formula en términos de correlaciones: se pregunta cómo cambia un
observable cuando otro —que actúa como “reloj”— adopta determinado valor.
En
este marco, un campo escalar o algún grado de libertad material puede
desempeñar el papel de variable de referencia. El tiempo no es entonces una
coordenada universal, sino una construcción interna al sistema. Lo fundamental
no es la evolución de los estados en un parámetro externo, sino la estructura
de las relaciones entre observables de Dirac que satisfacen las restricciones
cuánticas.
En
el enfoque covariante de LQG, basado en espumas de espín (spin foams), la
dinámica se expresa mediante amplitudes de transición entre estados
geométricos. Estas amplitudes no describen una evolución temporal clásica, sino
la probabilidad de correlaciones entre configuraciones. La noción de “proceso”
reemplaza a la de evolución en el tiempo.
3.3
Cosmología cuántica de lazos y el Big Bounce
En
el contexto reducido de la cosmología cuántica de lazos (LQC), donde se aplican
técnicas de LQG a modelos homogéneos y simétricos, surge uno de los resultados
más conocidos: la sustitución de la singularidad del Big Bang por un “Big
Bounce”. Las ecuaciones efectivas modificadas muestran que, a densidades
cercanas a la escala de Planck, la gravedad se vuelve repulsiva y evita la
divergencia infinita.
En
estos modelos, el tiempo suele identificarse con una variable material
—frecuentemente un campo escalar homogéneo— que actúa como reloj interno. La
evolución se describe respecto a este parámetro relacional. No existe un tiempo
absoluto externo al universo; el devenir es una relación entre grados de
libertad dinámicos.
Desde
el punto de vista conceptual, LQG no elimina el problema del tiempo, pero lo
reformula. El tiempo deja de ser una sustancia o un fondo universal para
convertirse en una estructura emergente de correlaciones cuánticas. La pregunta
ya no es “cómo fluye el tiempo”, sino “cómo emergen las relaciones que
interpretamos como cambio” dentro de una red fundamental de procesos
geométricos discretos.
4.
La hipótesis del universo sin tiempo en la cosmología cíclica conforme
4.1
Fundamentos de la Cosmología Cíclica Conforme
La
Cosmología Cíclica Conforme (Conformal Cyclic Cosmology, CCC), propuesta por
Roger Penrose, plantea una reconfiguración radical de la estructura temporal
del universo. Según esta hipótesis, el cosmos no tiene un único comienzo
absoluto ni un final definitivo, sino que atraviesa una sucesión infinita de
ciclos denominados eones. Cada eón comienza con un Big Bang caliente y denso y
termina en un estado extremadamente expandido, frío y diluido.
El
elemento técnico central es la transformación conforme. Cuando el universo
alcanza una fase futura dominada exclusivamente por radiación y partículas sin
masa, desaparecen las escalas físicas asociadas a la masa. En ese régimen, la
métrica del espacio-tiempo puede transformarse conforme sin alterar la
estructura causal. Esto permite identificar matemáticamente el futuro infinito
de un eón con el Big Bang del siguiente.
La
clave conceptual es que, en ausencia de masa, las nociones convencionales de
escala temporal dejan de tener significado físico. Sin masa no hay relojes
materiales que definan duraciones. El tiempo, tal como lo entendemos, depende
de procesos físicos con escala, y si esas escalas desaparecen, también lo hace
la distinción temporal ordinaria.
4.2
La pérdida de la noción convencional de tiempo entre eones
En
el límite final de un eón, la expansión acelerada diluye toda estructura
material. Los agujeros negros se evaporan por radiación de Hawking y solo
permanecen grados de libertad sin masa. En ese escenario extremo, la métrica
conforme elimina la relevancia de las escalas absolutas, y el futuro infinito
puede mapearse en un estado matemáticamente equivalente al origen del siguiente
ciclo.
En
este tránsito conforme, la distinción entre pasado y futuro pierde su sentido
convencional. Las escalas temporales de un eón no son comparables con las del
siguiente. El tiempo deja de ser una coordenada universal que conecte ciclos, y
pasa a ser una propiedad interna de cada fase cósmica. No existe un
“super-tiempo” que englobe todos los eones.
Esta
idea introduce una ruptura profunda con la concepción lineal del tiempo. La
continuidad temporal global es reemplazada por una estructura cíclica donde
cada segmento posee su propia métrica efectiva, pero la transición entre ellos
no preserva la noción ordinaria de duración.
4.3
Implicaciones ontológicas y relación con el problema del tiempo
La
CCC no es, estrictamente hablando, una teoría de gravedad cuántica, pero ofrece
una perspectiva radical sobre la naturaleza del tiempo en contextos extremos.
Si el tiempo depende de la existencia de masa y de escalas físicas definidas,
entonces no es una propiedad fundamental del universo en todos los regímenes.
Desde
el punto de vista ontológico, la propuesta sugiere que el tiempo es una
estructura emergente asociada a configuraciones específicas del contenido
material del cosmos. En los límites donde esas configuraciones desaparecen, el
tiempo pierde significado. Así, la CCC redefine el problema del tiempo al
desplazarlo hacia el análisis de las condiciones bajo las cuales las escalas
físicas existen o dejan de existir.
En
este marco, el universo no es simplemente eterno en el sentido clásico, sino
que atraviesa fases donde la propia noción de temporalidad se transforma. La
pregunta ya no es solo si el tiempo es fundamental o emergente, sino si su
existencia está condicionada por la presencia de estructuras físicas con masa y
escala definida.
5.
El tiempo en la teoría de cuerdas y la correspondencia AdS/CFT
5.1
El tiempo en la teoría de cuerdas
En
la teoría de cuerdas, las partículas fundamentales no son puntos sino objetos
unidimensionales cuya dinámica se describe mediante la acción de una superficie
bidimensional (la hoja de mundo) embebida en un espacio-tiempo de mayor
dimensión. En su formulación perturbativa estándar, la teoría presupone un
espacio-tiempo de fondo sobre el cual las cuerdas se propagan. En ese contexto,
el tiempo aparece inicialmente como una coordenada del espacio-tiempo de fondo,
análoga a la relatividad general.
Sin
embargo, uno de los objetivos más profundos de la teoría es lograr una
formulación independiente de fondo (background independent), donde el
espacio-tiempo no sea un escenario previo, sino una estructura emergente. En
ciertos desarrollos no perturbativos, especialmente en el marco de la
holografía, el espacio-tiempo gravitatorio deja de ser fundamental. Si el
espacio puede emerger de grados de libertad más básicos, surge inevitablemente
la pregunta de si el tiempo comparte ese mismo destino.
En
la versión perturbativa tradicional, la evolución cuántica mantiene la
unitariedad y depende de un parámetro temporal bien definido. Pero cuando se
examinan dualidades profundas, la distinción entre tiempo fundamental y tiempo
emergente comienza a difuminarse.
5.2
La correspondencia AdS/CFT y la dualidad holográfica
La
correspondencia AdS/CFT establece una equivalencia matemática entre una teoría
gravitatoria definida en un espacio Anti-de Sitter (el bulk) y una teoría
cuántica de campos conforme sin gravedad definida en su frontera (el boundary).
Esta dualidad implica que toda la física gravitatoria en el interior puede
describirse completamente mediante una teoría cuántica ordinaria en una
dimensión menos.
En
la teoría de frontera existe un parámetro temporal global que gobierna la
evolución unitaria de los estados en el espacio de Hilbert. Esa evolución es
bien definida y no depende de una geometría dinámica. En cambio, en el bulk
gravitatorio el tiempo es parte de la métrica y puede curvarse, dilatarse o
incluso cambiar de carácter según la solución de las ecuaciones de Einstein.
La
paradoja conceptual es profunda: el mismo sistema físico puede describirse como
una teoría con tiempo dinámico y curvo o como una teoría cuántica con un
parámetro temporal global bien definido. Si ambas descripciones son
equivalentes, entonces el tiempo geométrico del bulk podría no ser fundamental,
sino una construcción derivada de la dinámica cuántica en la frontera.
5.3
Tiempo emergente y debates holográficos
En
el marco holográfico, se ha propuesto que la geometría del espacio-tiempo
emerge de patrones de entrelazamiento cuántico en la teoría de frontera. Si la
geometría espacial puede reconstruirse a partir de correlaciones cuánticas, es
natural explorar si el tiempo del bulk también emerge de la estructura dinámica
del CFT.
Esto
abre la posibilidad de que el tiempo gravitatorio no sea una entidad primaria,
sino una manifestación efectiva de relaciones cuánticas más fundamentales. El
tiempo del bulk podría entenderse como una codificación geométrica de la
evolución unitaria en el boundary.
No
obstante, esta interpretación no está exenta de controversias. Algunos autores
sostienen que la dualidad preserva el tiempo como estructura esencial en ambas
descripciones, aunque con roles diferentes. Otros argumentan que la holografía
sugiere que tanto el espacio como el tiempo son fenómenos emergentes de una
teoría más básica donde las nociones geométricas tradicionales no son
fundamentales.
En
cualquier caso, la correspondencia AdS/CFT proporciona uno de los laboratorios
teóricos más poderosos para investigar si el tiempo es un componente último de
la realidad o una construcción derivada de la dinámica cuántica subyacente.
6.
El debate contemporáneo: ¿tiempo fundamental o tiempo emergente?
6.1
El tiempo como estructura fundamental de la realidad
Una
primera posición sostiene que cualquier teoría física coherente debe preservar
el tiempo como componente fundamental. Los defensores de esta perspectiva
argumentan que la evolución unitaria, la conservación de la probabilidad y la
consistencia causal requieren una noción básica de temporalidad. En mecánica
cuántica estándar, la estructura del espacio de Hilbert y la ecuación de
Schrödinger descansan sobre un parámetro temporal que organiza el cambio.
Eliminar el tiempo parecería socavar la noción misma de dinámica.
Además,
la experiencia física del universo muestra una flecha del tiempo asociada al
aumento de entropía, descrita por la segunda ley de la termodinámica. Si el
tiempo fuera meramente emergente, la teoría fundamental debería explicar cómo
surge esa direccionalidad a partir de una base atemporal. Para quienes
defienden el tiempo fundamental, cualquier marco que elimine el devenir corre
el riesgo de convertir el cambio en una ilusión inexplicable.
En
algunos enfoques cuánticos, se preserva explícitamente la unitariedad y la
evolución temporal como principios irrenunciables. La consistencia matemática y
la necesidad de describir procesos físicos observables parecen exigir una
estructura temporal primaria.
6.2
El tiempo como fenómeno emergente
La
posición opuesta sostiene que el tiempo no es un constituyente último de la
realidad, sino una propiedad emergente de configuraciones más profundas. La
ecuación de Wheeler-DeWitt, las formulaciones relacionales de la gravedad
cuántica y ciertos desarrollos holográficos sugieren que el estado fundamental
del universo puede describirse sin referencia a un parámetro temporal global.
Desde
esta perspectiva, el cambio no desaparece, sino que se redefine como
correlación entre grados de libertad. El tiempo surge cuando ciertos
subsistemas actúan como relojes internos y permiten ordenar eventos. La flecha
del tiempo podría explicarse en términos de condiciones iniciales de baja
entropía o de asimetrías en la estructura del estado cuántico global.
En
este marco, la temporalidad macroscópica sería una aproximación válida en
regímenes donde la geometría clásica emerge, pero no una característica
ontológicamente primaria. El flujo del tiempo sería una construcción efectiva
asociada a observadores internos y a estructuras complejas.
6.3
Implicaciones ontológicas y horizonte conceptual
El
debate no es meramente técnico, sino profundamente ontológico. Si el tiempo es
fundamental, entonces el universo posee una estructura dinámica intrínseca
donde el devenir es real en sentido fuerte. Si es emergente, la realidad última
podría ser estática, descrita por relaciones atemporales cuya interpretación
dinámica depende de perspectivas internas.
Las
distintas aproximaciones a la gravedad cuántica se distribuyen a lo largo de
este espectro. La gravedad cuántica canónica y ciertas interpretaciones
relacionales tienden hacia una visión atemporal; algunos enfoques en teoría de
cuerdas y modelos unitarios preservan la centralidad del tiempo; propuestas
como la cosmología cíclica conforme redefinen sus límites en escalas extremas.
En
última instancia, la pregunta sobre la naturaleza del tiempo redefine nuestra
comprensión del cambio, de la experiencia consciente y del lugar del observador
en el cosmos. Resolver el problema del tiempo no implica solo unificar
ecuaciones, sino determinar si el devenir pertenece a la estructura fundamental
del universo o si es una propiedad emergente de una realidad más profunda y
silenciosa.
Conclusión
El
problema del tiempo en gravedad cuántica revela una fractura conceptual en el
corazón mismo de la física contemporánea. La relatividad general nos obliga a
concebir el tiempo como parte dinámica de la geometría del universo,
dependiente del contenido material y sin privilegio absoluto; la mecánica
cuántica, en cambio, lo presupone como parámetro externo indispensable para
describir la evolución unitaria de los estados. Cuando intentamos unificar
ambos marcos, esa diferencia no se diluye: se convierte en una tensión
estructural que ninguna formulación ha resuelto de manera definitiva.
La
ecuación de Wheeler-DeWitt muestra que, en la cuantización canónica, el tiempo
puede desaparecer del nivel fundamental, dando lugar a una descripción
atemporal del universo. La gravedad cuántica de lazos reformula el devenir en
términos relacionales, donde el cambio emerge de correlaciones entre grados de
libertad. La cosmología cíclica conforme redefine el alcance mismo de la
temporalidad en escalas extremas, mientras que la correspondencia AdS/CFT
sugiere que el tiempo geométrico podría ser una manifestación derivada de una
dinámica cuántica más básica.
El
debate contemporáneo no se limita a decidir entre dos opciones técnicas, sino
que plantea una cuestión ontológica profunda: si el tiempo es fundamental, el
devenir pertenece a la estructura última de la realidad; si es emergente, la
realidad profunda podría ser esencialmente atemporal, y el flujo del tiempo
sería una propiedad efectiva ligada a observadores internos y a configuraciones
macroscópicas complejas.
Sea
cual sea la respuesta final, el problema del tiempo no es una anomalía menor en
la teoría física, sino un indicador de que nuestra comprensión del universo aún
es incompleta. Resolverlo implicará no solo reconciliar ecuaciones, sino
redefinir la relación entre cambio, causalidad y existencia. En ese sentido, la
naturaleza del tiempo sigue siendo uno de los interrogantes más radicales y
reveladores de la ciencia contemporánea.
Biblioteca de conocimiento https://josr957.github.io/Conocimiento/

Comentarios
Publicar un comentario