LA ÉTICA DE LA MEMORIA HISTÓRICA Introducción La memoria histórica no es únicamente una reconstrucción del pasado; es una decisión moral sobre qué significado otorgamos a lo ocurrido y cómo ese significado orienta nuestra convivencia presente. Recordar no es un acto neutral. Tampoco lo es olvidar. Cada sociedad, de manera consciente o implícita, establece un marco ético sobre qué episodios merecen ser preservados, cómo deben ser interpretados y qué lugar ocupan en la identidad colectiva. La cuestión no es solo histórica, sino profundamente filosófica y política: ¿existe un deber moral de recordar? ¿Puede el Estado institucionalizar la memoria sin convertirla en instrumento ideológico? ¿Es posible reconciliar sin borrar el pasado? ¿Dónde termina la justicia y comienza la instrumentalización? Las democracias contemporáneas enfrentan un desafío complejo: deben honrar a las víctimas, prevenir el negacionismo y educar en conciencia crítica, pero al mismo tiempo deben preservar...