EL
AUGE DE LOS BRIC,S Y EL PROCESO DE
DESDOLARIZACIÓN GLOBAL
Introducción
Desde el final
de la Segunda Guerra Mundial, el sistema financiero internacional ha estado
estructurado en torno a una moneda dominante: el dólar estadounidense.
La arquitectura institucional creada en Bretton Woods en 1944 estableció
las bases de este orden monetario, otorgando al dólar un papel central como
referencia para el comercio internacional, las reservas de los bancos centrales
y el funcionamiento de los mercados financieros globales. Aunque el sistema de
convertibilidad oro-dólar se abandonó oficialmente en 1971, la posición del
dólar como moneda hegemónica no solo se mantuvo, sino que se reforzó con
el desarrollo del sistema del petrodólar, que vinculó el comercio global
de energía a la divisa estadounidense.
Esta posición
dominante ha otorgado a Estados Unidos lo que el ministro francés de finanzas Valéry
Giscard d’Estaing denominó en los años sesenta el “privilegio
exorbitante”: la capacidad de financiar déficits externos persistentes
emitiendo la moneda que el resto del mundo necesita para comerciar, invertir y
almacenar valor. Gracias a esta estructura, el dólar se ha consolidado
simultáneamente como moneda de reserva global, medio de intercambio
internacional y unidad de cuenta para materias primas estratégicas,
permitiendo a Estados Unidos ejercer una influencia económica y geopolítica sin
precedentes en la historia monetaria.
Sin embargo, el
sistema internacional del siglo XXI presenta una configuración económica muy
distinta a la que existía cuando se diseñó el orden monetario de posguerra. El
peso económico relativo de Estados Unidos ha disminuido gradualmente mientras
emergen nuevas potencias económicas, especialmente en Asia. En este contexto ha
adquirido creciente relevancia el grupo de economías conocidas como BRICS
—Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— al que recientemente se han sumado
nuevos miembros dentro del formato ampliado conocido como BRICS+. En
conjunto, estas economías representan una proporción cada vez mayor de la
producción global, de la población mundial y de las reservas de recursos
energéticos y minerales estratégicos.
Paralelamente,
el uso creciente del sistema financiero internacional como instrumento de coerción
geopolítica, especialmente a través de sanciones financieras, congelamiento
de activos y exclusión de infraestructuras de pago dominadas por Occidente, ha
generado una percepción creciente de vulnerabilidad en numerosos países. Como
resultado, se ha intensificado el debate sobre la necesidad de reducir la
dependencia global del dólar y construir mecanismos alternativos para el
comercio y las finanzas internacionales.
En este
contexto ha surgido un proceso gradual que muchos analistas describen como desdolarización,
caracterizado por el incremento del comercio bilateral en divisas nacionales,
la creación de nuevas infraestructuras de pago, la acumulación de oro por
bancos centrales y el desarrollo de tecnologías financieras como las monedas
digitales de bancos centrales (CBDCs). Aunque este proceso se encuentra
todavía en una fase incipiente y enfrenta numerosos obstáculos estructurales,
refleja una tendencia más amplia hacia un sistema financiero internacional
potencialmente más multipolar.
Para analizar
en profundidad esta transformación del orden monetario global, el presente
artículo se estructurará en seis partes.
1.
Fundamentos del desafío al dólar: hegemonía, privilegio exorbitante y la
alternativa BRICS,
donde se examinarán los orígenes históricos de la dominación del dólar y las
razones estructurales que impulsan la búsqueda de alternativas.
2. El giro
estratégico: de la ambición de una moneda común al enfoque pragmático en
divisas nacionales,
analizando la evolución reciente de la estrategia de los BRICS frente a los
desafíos técnicos y políticos de crear una nueva moneda internacional.
3. La vía
digital: propuesta de interconexión de CBDCs como estrategia de desdolarización, explorando el papel de las monedas
digitales soberanas como posible infraestructura para pagos transfronterizos
independientes del dólar.
4.
Infraestructura alternativa: BRICS Bridge, mBridge y el token UNIT, estudiando los proyectos tecnológicos
y financieros diseñados para crear redes de liquidación paralelas al sistema
dominado por SWIFT.
5. Evidencia
empírica del alejamiento del dólar: reservas, comercio bilateral y acumulación
de oro, evaluando los
datos cuantitativos que muestran el grado real de transformación del sistema
monetario internacional.
6.
Perspectivas y límites del proceso: ¿hacia un sistema multipolar o una reacción
hegemónica?, donde se
analizarán los escenarios futuros del orden financiero global y las tensiones
entre la persistencia de la hegemonía del dólar y el surgimiento de nuevas
arquitecturas monetarias.
La evolución de
este proceso plantea una de las preguntas más relevantes de la economía
política internacional contemporánea: ¿estamos asistiendo al inicio de una
transición histórica en el sistema monetario global o simplemente a una
adaptación gradual dentro de un orden aún dominado por el dólar?
1.
Fundamentos del desafío al dólar: hegemonía, privilegio exorbitante y la
alternativa BRICS
1.1 Bretton
Woods y el nacimiento de la hegemonía del dólar
El predominio
del dólar en el sistema financiero internacional tiene su origen en los acuerdos
de Bretton Woods de 1944, diseñados para reconstruir la arquitectura
monetaria global tras la Segunda Guerra Mundial. En esa conferencia se
estableció un sistema de tipos de cambio fijos en el cual las principales
monedas del mundo quedaban vinculadas al dólar estadounidense, mientras que el
propio dólar mantenía convertibilidad directa en oro a una tasa fija de 35
dólares por onza.
Este sistema
reflejaba una realidad económica clara: al finalizar la guerra, Estados Unidos
poseía aproximadamente dos tercios de las reservas de oro mundiales y
representaba cerca de la mitad de la producción industrial global. En
consecuencia, el dólar emergió como la única moneda capaz de sostener un
sistema monetario internacional estable.
El resultado
fue la creación de una estructura financiera en la que el dólar se convirtió
progresivamente en el centro del sistema monetario internacional,
función que continuó incluso después del abandono formal del patrón oro en
1971.
1.2 El
“privilegio exorbitante”
En los años
sesenta, el ministro francés de finanzas Valéry Giscard d’Estaing
describió la posición del dólar con la expresión “privilegio exorbitante”,
una fórmula que capturaba una característica singular del sistema monetario
global.
A diferencia de
cualquier otro país, Estados Unidos podía financiar déficits externos
persistentes emitiendo su propia moneda. Mientras que otras economías debían
generar superávits comerciales o atraer capital extranjero para sostener sus
cuentas externas, Estados Unidos podía simplemente emitir dólares que serían
absorbidos por el resto del mundo como activos de reserva.
Este mecanismo
genera tres ventajas estructurales para la economía estadounidense:
- Financiación barata del déficit
público, gracias a
la enorme demanda global de bonos del Tesoro.
- Capacidad de exportar inflación, ya que la emisión monetaria puede
ser absorbida por otros países que utilizan el dólar.
- Influencia geopolítica, al controlar la moneda central
del sistema financiero internacional.
Estas ventajas
han permitido a Estados Unidos sostener durante décadas un nivel de
endeudamiento externo que sería insostenible para cualquier otra economía.
1.3 El
sistema del petrodólar
La
consolidación definitiva del dominio del dólar se produjo tras el colapso del
sistema de Bretton Woods en 1971. En ese momento surgía el riesgo de que el
abandono de la convertibilidad oro-dólar debilitara la posición internacional
de la moneda estadounidense.
Para evitarlo,
Estados Unidos alcanzó en 1974 un acuerdo estratégico con Arabia Saudí,
principal productor mundial de petróleo. Según este acuerdo, el petróleo saudí
—y posteriormente el de la OPEP— sería vendido exclusivamente en dólares
estadounidenses.
Este sistema
dio origen al llamado petrodólar, con dos consecuencias fundamentales:
- El comercio mundial de energía
generó una demanda constante de dólares.
- Los ingresos petroleros se
reciclaron en los mercados financieros estadounidenses, especialmente en bonos
del Tesoro.
De este modo se
estableció un circuito financiero global en el que la energía, el comercio
internacional y las reservas monetarias quedaron profundamente vinculados al
dólar.
1.4 El dólar
como instrumento geopolítico
El dominio del
dólar también se sustenta en la infraestructura financiera global que utiliza
esta moneda como eje central. Gran parte de las transacciones internacionales
se procesan a través de sistemas de pago dominados por instituciones
occidentales, como SWIFT o los bancos corresponsales estadounidenses.
Esta
arquitectura otorga a Estados Unidos una poderosa herramienta de política
exterior. Mediante sanciones financieras o restricciones de acceso al sistema
de pagos internacional, Washington puede ejercer presión económica sobre
gobiernos considerados adversarios.
Casos como las
sanciones a Irán, Venezuela o Rusia han demostrado el
alcance de este instrumento. En particular, el congelamiento de reservas
internacionales rusas tras la invasión de Ucrania en 2022 fue interpretado por
muchos países como una señal de que los activos denominados en dólares pueden
convertirse en herramientas de coerción política.
Esta percepción
ha contribuido a acelerar el interés por alternativas al sistema monetario
dominado por el dólar.
1.5 El
surgimiento del bloque BRICS
En este
contexto ha adquirido creciente relevancia el grupo de economías emergentes
conocido como BRICS, acrónimo formado por Brasil, Rusia, India, China
y Sudáfrica.
El concepto fue
originalmente propuesto en 2001 por el economista de Goldman Sachs Jim
O’Neill, quien identificó a estas economías como motores potenciales del
crecimiento global del siglo XXI.
Con el tiempo,
el grupo se transformó en una plataforma política y económica que busca
fortalecer la cooperación entre economías emergentes y aumentar su influencia
en las instituciones internacionales.
En conjunto,
los BRICS representan aproximadamente:
- cerca del 40% del PIB mundial en
términos de paridad de poder adquisitivo,
- aproximadamente la mitad de la
población global,
- una proporción significativa de reservas
energéticas y minerales estratégicos.
Esta masa
económica creciente ha alimentado la idea de que el sistema financiero
internacional podría evolucionar hacia una estructura menos dependiente del
dólar.
1.6 La
búsqueda de alternativas monetarias
El aumento del
peso económico de las economías emergentes, combinado con la percepción del
dólar como instrumento geopolítico, ha impulsado el debate sobre la necesidad
de desarrollar mecanismos alternativos al sistema financiero dominado por
Estados Unidos.
Entre las
iniciativas discutidas en el seno de los BRICS se incluyen:
- el comercio bilateral en divisas
nacionales,
- la creación de infraestructuras
de pago alternativas,
- el desarrollo de monedas
digitales soberanas,
- y propuestas para una posible unidad
de cuenta internacional.
Aunque estas
iniciativas se encuentran aún en fases muy distintas de desarrollo, reflejan
una tendencia estructural: el intento de construir un sistema financiero
internacional menos dependiente de una única moneda dominante.
Este proceso
constituye el punto de partida para comprender el fenómeno que muchos analistas
describen hoy como desdolarización gradual del sistema económico global.
2. El giro
estratégico: de la ambición de una moneda común al enfoque pragmático en
divisas nacionales
2.1 La idea
inicial de una moneda BRICS
En los primeros
años de debate sobre la reforma del sistema financiero internacional, varios
líderes de los BRICS plantearon la posibilidad de crear una moneda común
capaz de competir con el dólar como reserva global. La idea surgía de una
crítica recurrente: el sistema monetario internacional se basa en la moneda de
un solo país, lo que otorga a ese país ventajas económicas y poder geopolítico
desproporcionado.
Entre los
principales defensores de esta propuesta se encontraban Vladimir Putin y
Luiz Inácio Lula da Silva, quienes plantearon públicamente la necesidad
de crear una divisa internacional alternativa. La lógica era clara: si las
principales economías emergentes comerciaban entre sí utilizando una moneda
común, podrían reducir significativamente su dependencia del dólar.
Este
planteamiento evocaba incluso una idea histórica anterior: la propuesta de John
Maynard Keynes en Bretton Woods de crear una moneda internacional neutral
llamada bancor, que habría servido como unidad de cuenta global
administrada por una institución multilateral.
Sin embargo,
transformar esta aspiración en una realidad práctica resultó ser mucho más
complejo de lo previsto.
2.2 El
prototipo UNIT y las discusiones en el seno de los BRICS
Durante las
discusiones más recientes sobre la arquitectura financiera del bloque surgió un
concepto preliminar conocido informalmente como UNIT, presentado como
una posible unidad de cuenta para transacciones comerciales entre los países
BRICS.
Este diseño
contemplaba una moneda respaldada por una cesta de divisas nacionales y
reservas de oro, lo que permitiría reducir la dependencia de cualquier
moneda individual. La estructura propuesta contemplaba aproximadamente un 40%
de respaldo en oro y un 60% en divisas de los miembros, distribuidas
de forma equilibrada.
El objetivo de
este sistema no era necesariamente crear una moneda circulante para ciudadanos
o empresas, sino una unidad de liquidación para comercio internacional,
similar a una cámara de compensación multilateral.
Sin embargo,
incluso este modelo limitado reveló rápidamente múltiples dificultades técnicas
y políticas.
2.3 Los
obstáculos estructurales de una moneda común
La creación de
una moneda compartida entre economías tan diversas como las de los BRICS
enfrenta desafíos similares —o incluso mayores— a los experimentados por la zona
euro.
Entre los
problemas más evidentes se encuentran:
- Diferencias estructurales entre las
economías miembros,
con niveles de desarrollo muy dispares.
- Ciclos económicos asincrónicos, que dificultan la aplicación de
una política monetaria común.
- Divergencias geopolíticas e
intereses nacionales,
especialmente entre potencias como India y China.
- Resistencia a ceder soberanía
monetaria, un
elemento clave para cualquier unión monetaria.
Mientras que la
eurozona comparte instituciones políticas relativamente integradas, los BRICS
funcionan más bien como una coalición flexible de intereses estratégicos,
lo que hace mucho más complejo establecer una autoridad monetaria
supranacional.
Por esta razón,
la idea de una moneda común fue perdiendo impulso a medida que avanzaban las
discusiones.
2.4
Presiones geopolíticas y reacción de Estados Unidos
El debate sobre
la desdolarización también generó fuertes reacciones políticas desde Estados
Unidos. Diversas declaraciones de líderes estadounidenses advirtieron sobre las
posibles consecuencias económicas de intentar reemplazar el dólar en el
comercio internacional.
Entre las
amenazas mencionadas se encontraba la posibilidad de imponer fuertes
aranceles a países que intentaran abandonar el dólar como moneda de comercio
internacional, una medida que podría generar importantes disrupciones
económicas para economías fuertemente integradas en los mercados globales.
Estas presiones
contribuyeron a reforzar una percepción dentro de los BRICS: una transición
abrupta fuera del sistema dominado por el dólar podría generar inestabilidad
financiera significativa.
Como resultado,
el bloque comenzó a explorar enfoques más graduales.
2.5 El giro
hacia el pragmatismo
A partir de
2023-2024 comenzó a consolidarse una visión más pragmática dentro del bloque:
en lugar de crear una moneda completamente nueva, sería más realista incrementar
progresivamente el comercio en divisas nacionales.
Este enfoque
implica que los países comercien directamente utilizando sus propias monedas,
evitando la necesidad de convertir previamente las transacciones a dólares.
Por ejemplo:
- China y Rusia han incrementado el
uso del yuan y el rublo en su comercio bilateral.
- India ha impulsado acuerdos para
liquidar comercio internacional en rupias.
- Brasil y China han firmado acuerdos
para facilitar transacciones directas en reales y yuanes.
Aunque este
sistema no elimina el papel del dólar, sí reduce su utilización en determinadas
transacciones.
2.6 Una
estrategia gradual de reducción de dependencia
El cambio de
enfoque refleja una conclusión cada vez más extendida entre analistas y
responsables políticos: desafiar al dólar directamente es extremadamente
difícil, debido a la enorme profundidad y liquidez de los mercados
financieros estadounidenses.
Por esta razón,
la estrategia actual de los BRICS se orienta hacia una reducción progresiva
de la dependencia, en lugar de una sustitución inmediata del sistema
monetario global.
Este enfoque
incluye varias líneas de acción complementarias:
- fomentar el comercio bilateral en
monedas nacionales,
- desarrollar infraestructuras de
pago alternativas,
- ampliar acuerdos de intercambio de
divisas entre bancos centrales,
- y explorar tecnologías financieras
emergentes.
En este
contexto, uno de los desarrollos más relevantes que podría transformar el
panorama monetario internacional es el avance de las monedas digitales
emitidas por bancos centrales, que ofrecen nuevas posibilidades para los
pagos transfronterizos sin necesidad de intermediación del sistema dominado por
el dólar.
3. La vía
digital: propuesta de interconexión de CBDCs como estrategia de desdolarización
3.1 El
surgimiento de las monedas digitales de bancos centrales
En los últimos
años, una de las innovaciones más relevantes en el ámbito de la arquitectura
financiera internacional ha sido el desarrollo de las monedas digitales de
bancos centrales, conocidas como CBDCs (Central Bank Digital Currencies).
A diferencia de las criptomonedas privadas, las CBDCs son emitidas directamente
por los bancos centrales y representan una forma digital de la moneda soberana
de un país.
Estas monedas
digitales permiten realizar pagos electrónicos directos entre instituciones
financieras, empresas e incluso ciudadanos, utilizando infraestructuras
tecnológicas diseñadas y reguladas por las autoridades monetarias. Su
desarrollo responde a varios objetivos estratégicos: modernizar los sistemas de
pago, mejorar la eficiencia de las transacciones financieras y mantener la
soberanía monetaria frente al auge de sistemas digitales privados.
Sin embargo,
más allá de estos objetivos internos, las CBDCs han comenzado a adquirir una
dimensión geopolítica y estratégica, especialmente en el contexto de los
debates sobre la desdolarización del sistema financiero internacional.
3.2 La
propuesta del Banco de la Reserva de India
Dentro de este
marco, el Banco de la Reserva de India (RBI) ha propuesto explorar una
iniciativa particularmente innovadora: la interconexión de las CBDCs de los
países BRICS para facilitar pagos transfronterizos entre los miembros del
bloque.
La idea central
consiste en crear una infraestructura tecnológica que permita a los bancos
centrales liquidar transacciones directamente entre sus monedas digitales,
evitando la necesidad de convertir previamente las operaciones a dólares o
utilizar sistemas dominados por instituciones occidentales.
Este sistema
funcionaría como una especie de red multilateral de compensación digital,
donde los flujos comerciales entre países podrían liquidarse directamente en
las monedas nacionales correspondientes. Las diferencias comerciales podrían
resolverse periódicamente mediante acuerdos de compensación o swaps entre
bancos centrales.
Si se
implementara con éxito, este mecanismo podría reducir significativamente el
papel del dólar en el comercio entre los países participantes.
3.3 El
estado actual de las CBDCs en los países BRICS
El desarrollo
de monedas digitales soberanas se encuentra en diferentes fases entre los
miembros fundadores del bloque.
China es, sin
duda, el país que más ha avanzado en este campo con el yuan digital (e-CNY),
cuyo desarrollo comenzó hace varios años y que ya ha sido probado en múltiples
ciudades mediante programas piloto que involucran a millones de usuarios.
Además, el gobierno chino ha mostrado interés en promover el uso internacional
de esta moneda digital en proyectos de comercio exterior y en iniciativas
vinculadas a la Nueva Ruta de la Seda.
India también
ha avanzado significativamente con su e-rupia, lanzada en fase piloto en
2022 y utilizada ya por millones de usuarios en programas de prueba
controlados.
Brasil, por su
parte, desarrolla el proyecto Drex, orientado a integrar una moneda
digital con sistemas financieros programables y contratos inteligentes.
Rusia ha
acelerado el desarrollo del rublo digital, especialmente tras las
sanciones financieras occidentales impuestas desde 2022.
Sudáfrica,
aunque en una fase más temprana, participa activamente en iniciativas
internacionales relacionadas con la infraestructura de pagos digitales.
Este contexto
sugiere que, aunque los sistemas nacionales están aún en desarrollo, existe una
base tecnológica potencial para explorar formas de interoperabilidad entre
ellos.
3.4
Requisitos técnicos para la interoperabilidad
La
interconexión de CBDCs soberanas a escala multilateral plantea desafíos
técnicos y regulatorios considerables.
Para que un
sistema de este tipo funcione correctamente sería necesario establecer:
- Estándares tecnológicos comunes que permitan la comunicación entre
distintas plataformas de moneda digital.
- Protocolos de seguridad y
gobernanza compartidos,
capaces de garantizar la integridad de las transacciones.
- Mecanismos de compensación y
liquidación, para
gestionar desequilibrios comerciales entre países.
- Acuerdos regulatorios coordinados, que definan responsabilidades
legales y supervisión financiera.
Además, sería
necesario resolver cuestiones relacionadas con la privacidad de los datos, la
estabilidad financiera y la prevención del uso ilícito de estos sistemas.
Estas
complejidades hacen que la implementación de una red multilateral de CBDCs sea
un desafío considerable desde el punto de vista institucional.
3.5
Obstáculos políticos y económicos
Más allá de los
retos tecnológicos, la creación de una infraestructura digital común entre los
BRICS enfrenta obstáculos políticos y económicos importantes.
Uno de los
principales desafíos es la reticencia de los países a depender de
infraestructuras tecnológicas controladas por otros miembros del bloque,
especialmente en un contexto donde existen rivalidades geopolíticas latentes.
También existen
dificultades relacionadas con los desequilibrios comerciales estructurales
entre algunos países. Un ejemplo ilustrativo fue el intento de incrementar el
comercio bilateral entre Rusia e India utilizando rupias tras las sanciones
occidentales a Moscú.
En ese caso,
Rusia acumuló grandes cantidades de rupias provenientes de sus exportaciones de
petróleo, pero tuvo dificultades para utilizarlas debido a la limitada
capacidad de importar bienes indios en la misma magnitud. Este fenómeno fue
descrito por algunos analistas como la “trampa de la rupia”.
Este tipo de
problemas refleja las dificultades inherentes a cualquier sistema que busque
sustituir el papel de una moneda global dominante.
3.6 El
significado geopolítico de las redes de CBDCs
A pesar de
estos obstáculos, la propuesta de interconectar monedas digitales soberanas
representa un desarrollo significativo en la evolución del sistema monetario
internacional.
Por primera vez
en la historia moderna, las tecnologías digitales permiten imaginar una
infraestructura de pagos transfronterizos que no depende necesariamente de
intermediarios financieros tradicionales ni de una moneda de reserva global
dominante.
Aunque todavía
se encuentra en una fase exploratoria, esta iniciativa refleja una tendencia
más amplia: la búsqueda de infraestructuras financieras alternativas que
reduzcan la dependencia de los sistemas dominados por el dólar.
Si estas redes
digitales lograran consolidarse en el futuro, podrían constituir uno de los
elementos más importantes en la transformación gradual del orden monetario
global hacia un sistema potencialmente más plural y descentralizado.
4.
Infraestructura alternativa: BRICS Bridge, mBridge y el token UNIT
4.1 El
dominio del sistema SWIFT y la búsqueda de alternativas
Uno de los
pilares fundamentales del sistema financiero internacional contemporáneo es la
red SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication).
Esta infraestructura, creada en 1973 y con sede en Bélgica, permite que miles
de bancos en todo el mundo intercambien mensajes financieros de forma segura
para realizar pagos internacionales.
Aunque SWIFT no
transfiere dinero directamente, sí constituye el sistema de comunicación que
coordina las transferencias financieras globales, lo que le otorga una
enorme importancia estratégica.
El problema
para muchos países es que esta red opera en estrecha coordinación con las
instituciones financieras occidentales y está profundamente integrada en el
sistema regulatorio dominado por Estados Unidos y Europa. Como consecuencia, el
acceso a SWIFT puede convertirse en un instrumento de presión geopolítica.
Esto quedó
particularmente claro en 2012 cuando Irán fue desconectado del sistema,
y de nuevo en 2022 cuando varios bancos rusos fueron excluidos tras la invasión
de Ucrania. Estos episodios aceleraron el interés de numerosos países por
desarrollar infraestructuras financieras alternativas.
4.2 El
proyecto BRICS Bridge
En respuesta a
esta vulnerabilidad estructural, los países BRICS han comenzado a explorar el
desarrollo de una plataforma digital conocida como BRICS Bridge.
Este proyecto
se encuentra todavía en una fase experimental, pero su objetivo es ambicioso:
crear una infraestructura tecnológica que permita realizar transferencias
internacionales entre países miembros sin necesidad de pasar por el sistema
financiero dominado por el dólar.
La plataforma
busca facilitar pagos transfronterizos mediante el intercambio directo de
divisas nacionales entre bancos centrales o instituciones financieras
autorizadas. En lugar de realizar una conversión intermedia a dólares —como
ocurre en la mayoría de las transacciones internacionales actuales— el sistema
permitiría liquidar operaciones directamente entre las monedas de los países
participantes.
Este mecanismo
podría reducir los costes de transacción, acelerar los pagos internacionales y
disminuir la exposición a sanciones financieras.
4.3 El
proyecto mBridge
Paralelamente,
se está desarrollando otra iniciativa relevante conocida como mBridge,
un proyecto de cooperación internacional en el ámbito de las monedas digitales.
mBridge es una
plataforma de pagos transfronterizos basada en tecnología blockchain que ha
sido impulsada por varias instituciones financieras asiáticas, entre ellas el Instituto
de Moneda Digital del Banco Popular de China y la Autoridad Monetaria de
Hong Kong.
El proyecto
busca crear una infraestructura donde múltiples bancos centrales puedan
realizar liquidaciones internacionales utilizando monedas digitales
soberanas.
Uno de los
aspectos más interesantes de mBridge es su carácter abierto a la participación
internacional. Más de treinta países han mostrado interés en explorar su
funcionamiento o participar en proyectos piloto.
La experiencia
acumulada en mBridge ha servido como inspiración para el desarrollo de
plataformas similares dentro del ámbito de cooperación de los BRICS.
4.4 El token
UNIT como unidad de liquidación
Dentro de las
discusiones sobre la arquitectura financiera del bloque ha surgido también la
propuesta de crear una unidad de cuenta denominada UNIT, diseñada
específicamente para facilitar la liquidación del comercio entre los países
BRICS.
El diseño
conceptual de UNIT contempla una estructura híbrida basada en:
- 40% de respaldo en oro, considerado un activo neutral y
libre de riesgo de contraparte.
- 60% respaldado por una cesta de
divisas nacionales
de los países miembros.
Cada una de las
monedas de los cinco miembros fundadores tendría una ponderación igualitaria
dentro de esta cesta, lo que permitiría distribuir el riesgo cambiario entre
varias economías en lugar de depender de una sola divisa dominante.
Es importante
destacar que el UNIT no se plantea como una moneda de circulación general, sino
como una unidad de liquidación para operaciones comerciales entre bancos
centrales o grandes instituciones financieras.
En ese sentido,
se asemejaría más a un sistema de compensación internacional que a una moneda
convencional.
4.5
Limitaciones estructurales del diseño
A pesar de su
atractivo conceptual, el diseño del UNIT presenta varias limitaciones
importantes.
Una de las
principales críticas se refiere a la ponderación igualitaria de las divisas
dentro de la cesta, ya que economías con monedas relativamente volátiles
—como el real brasileño, el rublo ruso o el rand sudafricano— tendrían el mismo
peso que monedas de economías mucho más grandes como el yuan chino.
Esto podría
generar una volatilidad significativa en el valor de la unidad de cuenta.
Además, el uso
del UNIT estaría limitado a operaciones de liquidación entre instituciones
financieras, sin convertirse en un medio de pago ampliamente utilizado por
empresas o ciudadanos.
Esto reduce su
potencial para competir directamente con el dólar como moneda global.
4.6 Un paso
hacia la autonomía financiera
A pesar de
estas limitaciones, las iniciativas como BRICS Bridge, mBridge y el token UNIT
reflejan un cambio importante en la arquitectura financiera internacional.
Más que
intentar reemplazar inmediatamente al dólar, estos proyectos buscan construir infraestructuras
paralelas que permitan a los países participantes mantener mayor autonomía
financiera y reducir su exposición a las sanciones o presiones derivadas del
sistema dominado por el dólar.
Si estas
plataformas logran consolidarse y expandirse en los próximos años, podrían
contribuir a la aparición de un sistema financiero internacional más fragmentado,
pero también más multipolar, donde múltiples redes de pagos y monedas
coexistan en lugar de depender exclusivamente de una única infraestructura
global.
5. Evidencia
empírica del alejamiento del dólar: reservas, comercio bilateral y acumulación
de oro
5.1
Evolución del dólar en las reservas internacionales
Durante gran
parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial, el dólar ha ocupado
una posición abrumadoramente dominante en las reservas internacionales de
los bancos centrales. Durante décadas, su participación superó ampliamente
el 60% de las reservas globales, reflejando la confianza en la estabilidad
financiera de Estados Unidos y la profundidad de sus mercados de capital.
Sin embargo, en
los últimos años se ha observado una tendencia gradual hacia la diversificación
de reservas. Diversos estudios de instituciones financieras internacionales
muestran que la proporción del dólar en las reservas globales ha disminuido
progresivamente.
Aunque sigue
siendo con diferencia la principal moneda de reserva, su participación ha
descendido hasta niveles cercanos al 40-50%, dependiendo de la
metodología de cálculo. Esta tendencia refleja una estrategia de muchos bancos
centrales destinada a reducir la concentración de riesgo en una sola divisa.
El proceso no
implica necesariamente un abandono del dólar, pero sí una diversificación
creciente hacia otras monedas y activos.
5.2
Reducción de la exposición a deuda estadounidense
Una de las
manifestaciones más visibles de este proceso es la reducción progresiva de las
tenencias de bonos del Tesoro estadounidense por parte de varios países.
En los últimos
años, algunos miembros de los BRICS han disminuido de forma significativa su
exposición a la deuda pública estadounidense. Por ejemplo:
- China, tradicionalmente el mayor
acreedor extranjero de Estados Unidos, ha reducido gradualmente sus
tenencias de bonos del Tesoro.
- India también ha disminuido su
exposición en determinados periodos recientes.
Estas
decisiones no implican necesariamente un abandono total de los activos
estadounidenses, que siguen siendo considerados entre los más seguros del
mundo, pero sí reflejan una política de gestión de riesgos y diversificación
de portafolio.
El objetivo de
muchos bancos centrales es evitar una dependencia excesiva de activos que
puedan estar sujetos a presiones geopolíticas o financieras.
5.3 El
comercio bilateral en divisas locales
Otro indicador
importante del proceso de desdolarización es el crecimiento del comercio
internacional liquidado en divisas nacionales, sin pasar por el dólar como
moneda intermedia.
En los últimos
años se han multiplicado los acuerdos bilaterales para facilitar este tipo de
transacciones.
Entre los
ejemplos más destacados se encuentran:
- el incremento del comercio entre China
y Rusia utilizando yuanes y rublos,
- los acuerdos entre Brasil y
China para liquidar operaciones en reales y yuanes,
- los esfuerzos de India para
promover el uso internacional de la rupia en determinadas transacciones
comerciales.
China, en
particular, ha impulsado activamente la internacionalización del yuan,
estableciendo acuerdos de intercambio de divisas con numerosos países y
ampliando el uso de su moneda en el comercio de energía y materias primas.
Aunque el dólar
sigue siendo la moneda predominante en el comercio global, estos acuerdos
bilaterales reflejan un intento gradual de diversificar los mecanismos de
pago internacional.
5.4 El papel
creciente del oro
Uno de los
fenómenos más llamativos de los últimos años ha sido el aumento de las compras
de oro por parte de bancos centrales, especialmente en economías
emergentes.
El oro posee
características que lo convierten en un activo particularmente atractivo en un
contexto de incertidumbre geopolítica:
- no depende de la solvencia de
ningún emisor,
- no puede ser congelado por
sanciones financieras,
- y ha sido históricamente
considerado un activo de reserva neutral.
Diversos bancos
centrales, incluidos algunos miembros del grupo BRICS, han incrementado
significativamente sus reservas de oro como parte de una estrategia de
diversificación frente a activos denominados en dólares.
Este fenómeno
refleja una búsqueda de activos que estén menos expuestos a riesgos
geopolíticos.
5.5 El yuan
en el comercio internacional
El papel del yuan
chino en el comercio internacional también ha crecido de manera notable en
los últimos años.
China ha
firmado acuerdos de intercambio de divisas con decenas de bancos centrales y ha
promovido el uso del yuan en el comercio energético, especialmente con países
productores de petróleo.
Además, el
desarrollo del yuan digital podría reforzar aún más esta tendencia si se
consolida como una herramienta eficiente para los pagos internacionales.
Sin embargo, a
pesar de estos avances, el yuan sigue enfrentando limitaciones importantes,
entre ellas:
- el control de capitales en China,
- la menor profundidad de sus
mercados financieros en comparación con los de Estados Unidos.
Estas
restricciones limitan por ahora su capacidad para convertirse en una moneda de
reserva global comparable al dólar.
5.6 Un
proceso gradual más que una ruptura
El conjunto de
estos indicadores sugiere que el proceso de desdolarización no se está
produciendo como una ruptura abrupta del sistema monetario internacional, sino
como una transformación gradual y compleja.
El dólar
continúa ocupando una posición central en:
- las reservas internacionales,
- el comercio global,
- y los mercados financieros.
Sin embargo, la
diversificación de reservas, el crecimiento del comercio en divisas locales y
el desarrollo de nuevas infraestructuras financieras indican que el sistema
monetario internacional podría evolucionar progresivamente hacia una estructura
más plural y menos dependiente de una sola moneda dominante.
Este proceso
constituye uno de los cambios estructurales más significativos en la economía
política internacional contemporánea.
6.
Perspectivas y límites del proceso: ¿hacia un sistema multipolar o una reacción
hegemónica?
6.1 La
visión de un sistema monetario multipolar
El debate sobre
la desdolarización se inscribe en una discusión más amplia sobre la posible
transformación del sistema monetario internacional hacia una estructura multipolar.
En este escenario, el dólar seguiría siendo una moneda importante, pero
compartiría protagonismo con otras divisas y mecanismos de liquidación.
Algunos
economistas ven en esta evolución una oportunidad para corregir ciertas
asimetrías estructurales del sistema actual. Desde esta perspectiva, un orden
monetario más plural podría reducir la dependencia global de una sola moneda y
limitar los efectos de las decisiones de política monetaria de un único país
sobre el resto del mundo.
Esta idea
recuerda, en parte, la propuesta formulada por John Maynard Keynes en
Bretton Woods, quien defendía la creación de una moneda internacional
neutral —el bancor— gestionada por una institución multilateral. El
objetivo era evitar que el sistema financiero global quedara dominado por la
moneda de un solo país.
Aunque aquella
propuesta no fue adoptada, el debate actual sobre nuevas infraestructuras
financieras y unidades de cuenta internacionales refleja preocupaciones
similares.
6.2 La
fortaleza estructural del dólar
A pesar de las
discusiones sobre alternativas, el dólar sigue poseyendo ventajas estructurales
difíciles de replicar.
Entre las más
importantes se encuentran:
- la profundidad y liquidez del
mercado de bonos del Tesoro estadounidense, considerado el activo
financiero más seguro del mundo,
- la confianza institucional
en el sistema jurídico y financiero estadounidense,
- la enorme red de infraestructuras
financieras y contratos internacionales denominados en dólares,
- y la posición dominante de Estados
Unidos en los mercados globales de capital.
Estas
características generan lo que algunos economistas denominan efectos de red:
cuanto más se utiliza una moneda en el comercio y las finanzas internacionales,
más conveniente resulta seguir utilizándola.
Este fenómeno
explica por qué el dominio del dólar ha persistido incluso después del fin del
sistema de Bretton Woods.
6.3
Fragmentación financiera y riesgos sistémicos
Otro elemento a
considerar es que la transición hacia un sistema monetario más fragmentado
podría generar nuevos riesgos para la estabilidad financiera global.
Un sistema
compuesto por múltiples bloques monetarios podría dificultar la coordinación
macroeconómica internacional y aumentar la volatilidad cambiaria. Además, la
coexistencia de varias infraestructuras de pago paralelas podría fragmentar la
liquidez global.
En este
sentido, algunos analistas advierten que una transición desordenada hacia un
sistema multipolar podría generar tensiones financieras comparables a las
observadas en otros momentos de transformación del orden económico
internacional.
Por esta razón,
incluso muchos países interesados en reducir su dependencia del dólar buscan
hacerlo de manera gradual y pragmática.
6.4
Reacciones geopolíticas y presión hegemónica
El proceso de
desdolarización también debe analizarse en el contexto de las dinámicas de
poder entre grandes potencias.
Estados Unidos
ha mostrado en repetidas ocasiones su disposición a defender el papel central
del dólar en el sistema financiero global. Esto puede incluir medidas
diplomáticas, comerciales o financieras destinadas a preservar la posición
dominante de su moneda.
En algunos
casos, la posibilidad de sanciones económicas o medidas comerciales ha influido
en la cautela con la que ciertos países abordan proyectos destinados a reducir
el uso del dólar.
Este elemento
geopolítico introduce una dimensión adicional al debate monetario, ya que la
evolución del sistema financiero internacional no depende únicamente de
factores económicos, sino también de equilibrios de poder entre Estados.
6.5
Escenarios probables de evolución
La mayoría de
los analistas coinciden en que es improbable que el dólar sea reemplazado en el
corto plazo por una nueva moneda dominante.
El escenario
más plausible es una evolución hacia un sistema más diversificado,
donde:
- el dólar continúe desempeñando un
papel central en reservas y mercados financieros,
- el comercio bilateral en divisas
nacionales aumente progresivamente,
- nuevas infraestructuras de pago
reduzcan la dependencia de intermediarios tradicionales,
- y tecnologías emergentes como las
monedas digitales introduzcan nuevas dinámicas en los pagos
internacionales.
Este tipo de
sistema no implicaría necesariamente la desaparición de la hegemonía del dólar,
sino una reducción relativa de su centralidad.
6.6 La
paradoja del poder monetario
El debate sobre
la desdolarización revela una paradoja interesante del sistema financiero
internacional.
El enorme poder
que confiere el dominio de la moneda global puede, al mismo tiempo, generar
incentivos para que otros países busquen alternativas. Cuando el sistema
monetario se utiliza como herramienta de presión geopolítica, aumenta la
motivación de otros actores para desarrollar infraestructuras financieras
independientes.
En este
sentido, el propio éxito del dólar como instrumento de poder puede contribuir a
acelerar las iniciativas destinadas a reducir su predominio.
El resultado
final de este proceso dependerá de múltiples factores —económicos, tecnológicos
y geopolíticos—, pero lo que parece cada vez más evidente es que el sistema
monetario internacional se encuentra en una fase de transformación
estructural cuya dirección definitiva aún está por definirse.
Conclusión
El sistema
monetario internacional contemporáneo es el resultado de una larga evolución
histórica iniciada tras la Segunda Guerra Mundial. Desde los acuerdos de
Bretton Woods, el dólar estadounidense se ha consolidado como la moneda
central de la economía global, desempeñando simultáneamente el papel de moneda
de reserva, medio de pago internacional y unidad de cuenta para materias primas
estratégicas. Este predominio ha otorgado a Estados Unidos una ventaja
estructural excepcional, descrita como el “privilegio exorbitante”, que
ha permitido financiar déficits persistentes y ejercer una influencia
geopolítica considerable a través de su sistema financiero.
Sin embargo, el
orden económico global del siglo XXI presenta características muy distintas a
las del mundo de posguerra. El crecimiento de nuevas potencias económicas,
especialmente en Asia, la expansión del comercio entre economías emergentes y
el uso creciente de las infraestructuras financieras como instrumentos de
presión geopolítica han generado un contexto en el que numerosos países buscan reducir
su dependencia del dólar.
En este
escenario, el grupo de economías BRICS ha adquirido una relevancia particular
como plataforma de coordinación entre grandes economías emergentes. Sus
iniciativas para fomentar el comercio en divisas nacionales, desarrollar
infraestructuras financieras alternativas y explorar nuevas tecnologías
monetarias reflejan un intento de construir un sistema económico internacional
más autónomo y menos dependiente de una sola moneda dominante.
No obstante, el
análisis del proceso de desdolarización revela que este fenómeno se está
produciendo de manera gradual y compleja, lejos de cualquier ruptura
abrupta del sistema existente. El dólar continúa beneficiándose de ventajas
estructurales difíciles de replicar: la profundidad y liquidez de los mercados
financieros estadounidenses, la confianza institucional en su sistema jurídico
y la extensa red global de contratos, infraestructuras y reservas denominadas
en esta moneda.
Por esta razón,
el escenario más probable no parece ser la sustitución inmediata del dólar por
una nueva moneda dominante, sino la evolución hacia un sistema financiero
internacional más diversificado y potencialmente multipolar, en el que
coexistirán múltiples monedas, infraestructuras de pago y mecanismos de
compensación.
En este
contexto, el proceso de desdolarización puede interpretarse no como el final
del dominio del dólar, sino como el inicio de una transformación gradual del
orden monetario global. A medida que las economías emergentes aumentan su peso
en la producción y el comercio mundial, es probable que también busquen una
mayor participación en la arquitectura financiera internacional.
La evolución de
este proceso dependerá de factores económicos, tecnológicos y geopolíticos que
aún están en desarrollo. Lo que sí parece claro es que el sistema monetario
internacional está entrando en una fase de reconfiguración histórica, en
la que la hegemonía del dólar seguirá siendo un elemento central, pero cada vez
más rodeada por nuevas dinámicas financieras y por la búsqueda de alternativas
que reflejen un mundo económicamente más plural.

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