COMPONENTES DEL UNIVERSO

 Introducción

 Los Componentes Fundamentales del Universo

A lo largo del último siglo, el estudio del universo ha revelado una verdad desconcertante: la mayor parte de lo que compone el cosmos no puede verse ni tocarse. La materia ordinaria —átomos, planetas, estrellas, galaxias— constituye apenas el 5% del contenido total del universo. El 95% restante está compuesto por dos entidades aún poco comprendidas: la materia oscura, que da forma a las galaxias con su gravedad invisible, y la energía oscura, responsable de la aceleración en la expansión cósmica.

Junto a estas entidades, el universo también contiene elementos esenciales para comprender su origen y evolución: el plasma de quarks-gluones que dominó los primeros microsegundos tras el Big Bang; la nucleosíntesis primordial, que dio origen a los elementos más ligeros; el medio intergaláctico, que forma una red cósmica de gas entre galaxias; y los agujeros negros supermasivos, motores en los núcleos de muchas galaxias.

Este documento aborda estos seis componentes fundamentales desde una perspectiva crítica, integrando observaciones astronómicas, modelos teóricos y resultados experimentales actuales. A través de sus distintas secciones, se analizarán las pruebas de su existencia, su papel en la arquitectura cósmica y las preguntas abiertas que aún desafían a la física contemporánea.

1. Materia Oscura: La Arquitectura Invisible del Cosmos

La materia oscura constituye aproximadamente el 27% del contenido energético del universo, pero su naturaleza sigue siendo uno de los grandes enigmas de la física moderna. No emite, absorbe ni refleja luz, por lo que no puede ser observada directamente a través de medios electromagnéticos. Su existencia se deduce a partir de su interacción gravitacional con la materia visible. Las tres evidencias observacionales más robustas que apuntan a su existencia son las siguientes:

1.1. Curvas de Rotación Galáctica

Desde los años 70, estudios como los de Vera Rubin demostraron que las estrellas en los bordes de las galaxias espirales rotan a velocidades inesperadamente altas, casi iguales a las del núcleo galáctico. Según la ley de Kepler, deberían rotar más lentamente al alejarse del centro si solo existiera la materia visible. La única explicación coherente es la presencia de una masa invisible adicional, distribuida de forma más homogénea que la materia luminosa: la materia oscura.

1.2. Lentes Gravitacionales

El efecto de lente gravitacional, predicho por la relatividad general, se manifiesta cuando una masa enorme curva la trayectoria de la luz proveniente de objetos más distantes. Observaciones de cúmulos de galaxias muestran distorsiones que no pueden explicarse con la masa visible. El famoso Cúmulo Bala (Bullet Cluster), por ejemplo, proporciona una de las pruebas más contundentes: tras una colisión de dos cúmulos, el gas caliente visible (detectado por rayos X) se separa de la masa total deducida por lentes gravitacionales, lo que indica la presencia de una componente invisible.

1.3. Fluctuaciones del Fondo Cósmico de Microondas (CMB)

El fondo cósmico de microondas, captado con precisión por misiones como WMAP y Planck, muestra pequeñas fluctuaciones de temperatura que reflejan las densidades del universo temprano. El patrón de estas fluctuaciones concuerda con modelos cosmológicos que incluyen materia oscura como componente estructural necesaria para que las pequeñas inhomogeneidades crecieran hasta formar galaxias.

1.4. WIMPs: Candidato Teórico y Dificultades Experimentales

Entre los candidatos propuestos para la materia oscura destacan los WIMPs (Weakly Interacting Massive Particles), partículas hipotéticas que interactuarían solo a través de la gravedad y la fuerza nuclear débil. Estas partículas encajan bien en modelos de física más allá del Modelo Estándar, como la supersimetría.

Sin embargo, los experimentos diseñados para detectarlas directamente han sido hasta ahora infructuosos. Dos de los más avanzados son:

  • XENONnT (Italia): utiliza un gran detector de xenón líquido para buscar señales de colisiones de WIMPs con núcleos atómicos. Hasta la fecha, no ha detectado señales inequívocas.
  • LUX-ZEPLIN (LZ) (EE.UU.): otro experimento de xenón líquido con sensibilidad aún mayor. Tampoco ha producido resultados positivos.

Los resultados nulos obligan a reconsiderar el rango de masas y la interacción esperada de los WIMPs, o incluso a explorar candidatos alternativos como los axiones (partículas ligeras) o teorías más radicales, como modificaciones de la gravedad (MOND).

1.5. Conclusión

La materia oscura no es una hipótesis especulativa: múltiples líneas de evidencia convergen en su necesidad para explicar la dinámica del universo. Sin embargo, su naturaleza exacta sigue siendo desconocida. El fracaso reiterado en su detección directa obliga a abrir nuevas líneas de investigación, tanto en física teórica como en diseño experimental. Resolver este enigma no solo respondería a una cuestión astrofísica, sino que podría revelar una nueva física fundamental, más allá del actual marco del Modelo Estándar.

2. Energía Oscura: La Expansión Acelerada y el Destino del Universo

La energía oscura constituye aproximadamente el 68% del contenido energético total del universo, y es la responsable de su expansión acelerada. Este fenómeno fue descubierto a finales del siglo XX y ha transformado radicalmente nuestra comprensión de la cosmología. A pesar de su nombre, se trata de una entidad cuya naturaleza física es aún desconocida, pero que posee una presión negativa capaz de contrarrestar la atracción gravitacional a gran escala.

2.1. Supernovas Tipo Ia y el descubrimiento de la expansión acelerada

En 1998, dos equipos independientes —el Supernova Cosmology Project y el High-Z Supernova Search Team— estudiaron las supernovas Tipo Ia, utilizadas como candelas estándar debido a su luminosidad constante. Al comparar la distancia estimada (por brillo) con el corrimiento al rojo (redshift), descubrieron que estas supernovas eran más débiles de lo esperado en un universo en desaceleración. La única explicación posible: el universo se está expandiendo de forma acelerada, impulsado por una forma de energía antigravitatoria.

Este hallazgo les valió a Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess el Premio Nobel de Física en 2011 y marcó el inicio del estudio sistemático de la energía oscura.

2.2. Modelos teóricos principales

a) Constante Cosmológica (Λ)

Propuesta por Einstein como un término adicional en sus ecuaciones de campo para mantener un universo estático, fue descartada tras el descubrimiento de la expansión, y resucitada con el hallazgo de la aceleración cósmica.

  • Se interpreta como una densidad de energía del vacío cuántico que es constante en el tiempo y homogénea en el espacio.
  • Ventaja: su extrema simplicidad matemática y su buen ajuste a los datos cosmológicos actuales.
  • Problema: la predicción de la energía del vacío según la teoría cuántica de campos es 120 órdenes de magnitud superior a la observada, lo que constituye la mayor discrepancia conocida entre teoría y observación en la física.

 

 

b) Quintaesencia

La quintaesencia propone un campo escalar dinámico, similar al inflatón en la inflación cósmica, que varía en el tiempo y puede evolucionar con el universo.

  • Puede tener una presión negativa suficiente para causar aceleración cósmica, pero no necesariamente constante.
  • Puede explicar variaciones temporales en la tasa de expansión.
  • Desafío: requiere ajustes finos en los parámetros del campo, y su detección directa aún no se ha logrado.

2.3. Implicaciones para el destino del universo

La naturaleza de la energía oscura determina qué le ocurrirá al universo a largo plazo:

  • Big Freeze (Gran Congelación): Si la energía oscura es constante (como en Λ), el universo se expandirá indefinidamente, enfriándose y diluyéndose hasta que la actividad estelar cese y toda estructura colapse en agujeros negros, que luego se evaporarían por radiación de Hawking.
  • Big Rip (Gran Desgarro): Si la energía oscura aumenta con el tiempo (caso de quintaesencia con ecuación de estado < –1), eventualmente superará todas las fuerzas (gravedad, electromagnetismo, fuerzas nucleares) y romperá galaxias, estrellas, átomos e incluso el espacio-tiempo.
  • Big Crunch: En modelos donde la energía oscura es transitoria y la gravedad vuelve a dominar, la expansión se detendría y el universo colapsaría sobre sí mismo. Este escenario está prácticamente descartado por las observaciones actuales.

2.4. Conclusión

La energía oscura representa la mayor incógnita de la cosmología moderna. Su descubrimiento ha planteado profundas cuestiones sobre la física fundamental, el equilibrio energético del universo y su destino final. Mientras la constante cosmológica sigue siendo el modelo más simple y coherente con los datos, la posibilidad de una física dinámica más compleja no puede ser descartada. Resolver el misterio de la energía oscura podría implicar una revolución en nuestra comprensión del espacio, el tiempo y la materia.

3. El Plasma de Quarks-Gluones y el Universo Primordial

Durante los primeros 10 microsegundos después del Big Bang, el universo existió en un estado extremadamente denso y caliente en el que los quarks y gluones —los constituyentes fundamentales de protones y neutrones— no estaban confinados en partículas compuestas, sino que formaban un fluido llamado plasma de quarks-gluones (QGP). Este estado de la materia es fundamental para comprender tanto el origen de la materia bariónica como las propiedades fundamentales de la fuerza nuclear fuerte, descrita por la Cromodinámica Cuántica (QCD).

3.1. Condiciones para formar el QGP

La formación de un QGP requiere temperaturas superiores a 2 × 10¹² Kelvin (alrededor de 200 MeV en unidades de energía), lo cual equivale a más de 100.000 veces la temperatura del núcleo solar. Además, las densidades de energía deben superar los 1 GeV/fm³. Estas condiciones existieron en el universo temprano, y hoy pueden recrearse brevemente en laboratorios de alta energía.

3.2. Reproducción experimental: colisionadores de iones pesados

Los dos principales experimentos que han recreado el QGP en la Tierra son:

  • RHIC (Relativistic Heavy Ion Collider) en Brookhaven (EE.UU.), que acelera núcleos de oro (Au-Au).
  • ALICE (A Large Ion Collider Experiment) en el LHC del CERN, que colisiona núcleos de plomo (Pb-Pb).

Estas instalaciones permiten colisionar núcleos pesados a velocidades cercanas a la luz, liberando las condiciones necesarias para romper la confinación de los quarks. La duración de este estado es de apenas 10²³ segundos, pero suficiente para observar sus efectos mediante los productos de desintegración y las propiedades del flujo resultante.

3.3. Hallazgos clave y su impacto en la QCD

a) Comportamiento de "líquido perfecto"

Lejos de ser un gas ideal, el QGP se comporta como un líquido casi perfecto, con una viscosidad extremadamente baja (cercana al límite cuántico inferior de η/s ≈ ħ/4πk). Esto sugiere un acoplamiento fuerte entre quarks y gluones, desafiando la idea de un plasma libre.

b) Supresión de partículas de alta energía (jet quenching)

En los eventos con QGP, se observa una atenuación de los chorros de partículas (jets) de alta energía debido a la pérdida de energía al atravesar el medio denso. Este efecto ha sido una de las pruebas experimentales más robustas de la existencia del QGP.

c) Fluctuaciones y correlaciones de partículas

Se han medido fluctuaciones de carga eléctrica, bariónica y extrañeza, que aportan información sobre las transiciones de fase en la QCD. Estos patrones permiten trazar un diagrama de fase del plasma y buscar el punto crítico donde la transición entre QGP y materia hadrónica deja de ser continua.

3.4. Conclusión

El estudio del plasma de quarks-gluones no solo permite una ventana experimental al universo primordial, sino que también ofrece un laboratorio natural para explorar propiedades fundamentales de la materia en condiciones extremas. Estos experimentos han impulsado avances significativos en la física teórica de partículas, especialmente en el entendimiento de la fuerza fuerte. A medida que mejoran las técnicas de detección y análisis, se espera que los próximos años aporten nuevos datos sobre la dinámica no perturbativa de la QCD, así como posibles conexiones con nuevas fases de la materia o estados exóticos aún no observados.

4. Nucleosíntesis: El Origen de los Elementos Ligeros

La Nucleosíntesis del Big Bang (BBN) constituye uno de los pilares observacionales del modelo cosmológico estándar. Durante los primeros ~20 minutos del universo, cuando las temperaturas habían descendido a valores entre 10⁹ y 10⁷ K, las condiciones de densidad y energía permitieron la formación de los primeros núcleos atómicos estables, aunque aún no existían átomos completos (debido a la alta energía de los fotones, que impedía la formación de enlaces electrónicos).

4.1. Reacciones dominantes en la BBN

El proceso comenzó cuando la temperatura descendió por debajo de los ~10⁹ K, permitiendo que protones y neutrones comenzaran a combinarse. La secuencia de reacciones principales incluyó:

  1. Conversión de neutrones a protones y viceversa mediante interacciones débiles hasta que estas se desacoplaron (~1 s tras el Big Bang).
  2. Formación de deuterio:
  3. Formación de helio-3 y tritio, que se combinaron para formar helio-4:

  4. Reacciones residuales que formaron trazas de litio-7 y berilio-7, que posteriormente decayeron o se capturaron en otras reacciones.

Estas reacciones cesaron cuando el universo se expandió y enfrió lo suficiente como para que la densidad ya no permitiera nuevas colisiones efectivas: el universo “se congeló” químicamente.

 

4.2. Abundancias predichas y observadas

El modelo estándar predice una composición inicial del universo con aproximadamente:

  • 75% de hidrógeno (por masa),
  • 25% de helio-4,
  • Trazas de deuterio (~10⁵), helio-3 (~10⁵) y litio-7 (~10¹⁰).

Estas predicciones coinciden bien con las observaciones para el deuterio y el helio, medidas a través de espectroscopía en nubes de gas muy antiguas. Sin embargo, el litio-7 presenta una discrepancia significativa.

4.3. El “Problema del Litio”

La abundancia observada de litio-7 en estrellas antiguas es alrededor de un tercio de la predicha por el modelo estándar de BBN. Esta discrepancia, conocida como el “problema del litio”, es uno de los pocos puntos de tensión entre teoría y observación en cosmología de precisión.

Posibles soluciones propuestas:

a) Nuevas físicas más allá del Modelo Estándar:

  • La existencia de partículas supersimétricas ligeras o variaciones en la constante de acoplamiento podrían haber alterado las tasas de reacción.
  • Propuestas con decaimientos exóticos de partículas oscuras durante la nucleosíntesis que destruyeran parte del litio producido.

b) Procesos astrofísicos posteriores:

  • El litio-7 podría haber sido destruido en el interior de estrellas antiguas debido a procesos de difusión o mezcla convectiva.
  • También se ha sugerido que hubo errores sistemáticos en la medición espectroscópica de litio, especialmente en estrellas pobres en metales.

4.4. Conclusión

La Nucleosíntesis del Big Bang proporciona una de las evidencias más claras del origen caliente del universo. Aunque el modelo explica con precisión la mayoría de las abundancias observadas, el problema del litio-7 sigue abierto. Este desajuste ha motivado nuevas investigaciones tanto en física de partículas como en astrofísica estelar, subrayando la utilidad del universo temprano como laboratorio para probar teorías fundamentales. Resolver esta discrepancia podría implicar la detección de nueva física o una revisión profunda de los procesos estelares tempranos.

5. El Medio Intergaláctico: La Red Cósmica de Gas

El Medio Intergaláctico (IGM) es el componente bariónico más extendido del universo. Se trata de un gas difuso, mayoritariamente ionizado, que llena el espacio entre las galaxias y forma una red filamentosa conocida como la telaraña cósmica. Aunque invisible en luz directa, el IGM desempeña un papel crucial en la evolución del universo: actúa como reservorio de materia, regula la formación de galaxias y conserva una huella fósil del universo primitivo.

5.1. Técnicas de observación: Bosques Lyman-α y líneas de absorción

La principal herramienta para estudiar el IGM es el análisis de líneas de absorción en los espectros de cuásares distantes. Estas líneas son causadas por el gas intergaláctico que absorbe luz en longitudes de onda específicas mientras viaja hacia nosotros. Destacan dos tipos de sistemas:

  • Bosques Lyman-α: una serie de líneas estrechas de absorción en la región ultravioleta del espectro, originadas por la transición fundamental del hidrógeno neutro (n=1 a n=2). Cada línea corresponde a una nube de gas a una distancia (y por tanto, a un tiempo cósmico) diferente.
  • Sistemas Lyman-α: líneas más anchas e intensas, asociadas a regiones de mayor densidad que pueden colapsar en proto-galaxias o halos oscuros.

A través de estos espectros, es posible reconstruir la distribución tridimensional del gas en el universo temprano.

5.2. Información inferida del IGM

El análisis de las líneas de absorción permite extraer información fundamental sobre la física del IGM:

  • Distribución de materia a gran escala: Los patrones de absorción trazan la estructura filamentosa del universo, revelando zonas de acumulación (nodos galácticos) y vacíos cósmicos.
  • Estado de ionización y temperatura: La anchura de las líneas (efecto Doppler térmico) y la presencia de elementos ionizados (como CIV, SiIV) permiten estimar la temperatura y la ionización del gas. Estas mediciones indican que el IGM está mayoritariamente ionizado desde el final de la época de reionización (~z=6).
  • Evolución del IGM: Comparar espectros de cuásares a diferentes distancias permite reconstruir cómo ha cambiado el IGM en función del tiempo cósmico. Se ha observado una evolución desde un gas más frío y neutro a uno más ionizado y caliente debido a la radiación de las primeras estrellas y galaxias.

5.3. Papel del IGM en la evolución galáctica

El IGM cumple una doble función dentro del ciclo de vida de las galaxias:

  1. Reservorio de materia: El gas del IGM puede ser atraído gravitacionalmente hacia las galaxias, donde se enfría y forma nuevas estrellas. Este proceso es clave en la acreción fría en galaxias de baja masa.
  2. Receptor de retroalimentación: Fenómenos como los vientos galácticos, explosiones de supernovas o actividad de núcleos galácticos activos (AGN) expulsan material enriquecido con metales al IGM. Esto contamina químicamente al gas intergaláctico y puede calentar grandes volúmenes del mismo, modificando su termodinámica.

Este intercambio dinámico entre el IGM y las galaxias implica que la formación estelar, la metalicidad y la evolución galáctica no pueden entenderse sin considerar al medio intergaláctico como un sistema conectado.

5.4. Conclusión

El estudio del Medio Intergaláctico ha revolucionado la comprensión del universo a gran escala. A través de técnicas indirectas, como el análisis del bosque Lyman-α, los astrofísicos han podido cartografiar la estructura cósmica, seguir la evolución térmica del universo y comprender los flujos de materia entre las galaxias y su entorno. En este sentido, el IGM no es simplemente un fondo pasivo, sino un actor fundamental en la arquitectura y evolución del cosmos.

6. Agujeros Negros Supermasivos: Motores de los Núcleos Galácticos Activos

Los Agujeros Negros Supermasivos (SMBH, por sus siglas en inglés) se encuentran en el centro de casi todas las galaxias masivas conocidas, incluidas nuestra propia Vía Láctea. Con masas que oscilan entre millones y miles de millones de veces la masa del Sol, estos objetos extremos no solo representan puntos de no retorno para la materia, sino que también pueden ejercer una influencia descomunal en la evolución galáctica. Cuando acrecen activamente gas y polvo, estos agujeros negros liberan cantidades colosales de energía en forma de radiación, formando lo que se conoce como Núcleos Galácticos Activos (AGN).

6.1. Clasificación unificada de los AGN

A pesar de la enorme variedad observacional de los AGN —cuásares, blázares, galaxias Seyfert, radiogalaxias—, el modelo unificado propone que estas diferencias no reflejan tipos intrínsecamente distintos de objetos, sino variaciones en el ángulo desde el que los observamos, junto con la presencia de estructuras como discos de acreción y toros de polvo.

Elementos clave del modelo:

  • Disco de acreción: El material que cae hacia el SMBH forma un disco caliente y brillante que emite en múltiples longitudes de onda.
  • Toro de polvo molecular: Una estructura densa en forma de anillo que rodea al disco y puede ocultarlo dependiendo del ángulo de visión.
  • Jets relativistas: Chorros de plasma que emergen perpendicularmente al disco y pueden ser detectados en radio y rayos gamma.

Clasificaciones según orientación:

  • Cuásares: Se observan con línea de visión libre hacia el núcleo. Son los más luminosos.
  • Galaxias Seyfert tipo I y II: En galaxias espirales cercanas; tipo I si el núcleo está visible, tipo II si el toro lo oculta parcialmente.
  • Blázares: Se observan con los jets apuntando directamente hacia la Tierra, lo que produce una enorme variabilidad y brillo aparente debido al efecto Doppler.

Este modelo ha tenido gran éxito en explicar la diversidad observacional sin requerir mecanismos físicos radicalmente distintos para cada tipo de AGN.

6.2. Relación de coevolución SMBH–galaxia anfitriona

Una de las correlaciones más sorprendentes en la astrofísica moderna es la que existe entre la masa del SMBH central y las propiedades del bulbo estelar de su galaxia anfitriona, especialmente la dispersión de velocidades estelares (σ). Esta correlación, conocida como la relación M–σ, sugiere que hay un acoplamiento profundo entre el crecimiento del agujero negro y la evolución de la galaxia.

Dos interpretaciones dominantes:

  1. Regulación del SMBH sobre la galaxia:
    • La retroalimentación del AGN (en forma de vientos, radiación, jets) puede calentar o expulsar gas interestelar, inhibiendo la formación estelar.
    • Este mecanismo explicaría la parada del crecimiento de muchas galaxias elípticas masivas y su evolución hacia poblaciones “muertas”.

 

  1. Crecimiento paralelo desde condiciones iniciales comunes:
    • Tanto el SMBH como el bulbo galáctico se formarían y crecerían conjuntamente a partir de los mismos colapsos gravitacionales primitivos.
    • En este caso, la correlación sería una consecuencia natural del ensamblaje jerárquico de materia en el universo.

Evidencias observacionales:

  • Las simulaciones cosmológicas como Illustris y EAGLE han mostrado que ambos escenarios pueden coexistir y que la retroalimentación del AGN es esencial para reproducir la población galáctica observada.
  • Observaciones en radio y rayos X confirman la presencia de vientos potentes saliendo del centro de algunas galaxias activas, lo que refuerza el rol del AGN como regulador.

6.3. Conclusión

Los agujeros negros supermasivos no son meros objetos pasivos, sino actores dinámicos que modelan la historia y el futuro de sus galaxias. A través de la liberación de energía en los AGN, influyen en la tasa de formación estelar, la metalicidad del medio interestelar y la morfología galáctica. La estrecha correlación entre la masa del SMBH y las propiedades del bulbo galáctico sugiere que la coevolución agujero negro–galaxia es un proceso fundamental en la arquitectura del universo. Comprender los mecanismos de retroalimentación, su eficiencia y su impacto en distintas escalas sigue siendo uno de los desafíos abiertos más apasionantes en la cosmología moderna.

Conclusión General:

 El Universo como Tapestry de lo Visible y lo Oculto

El estudio de los componentes fundamentales del universo revela una estructura cósmica compleja, dominada no por lo que vemos, sino por lo que aún no comprendemos del todo. Solo un 5% de la energía del universo corresponde a materia bariónica —es decir, átomos que conforman estrellas, planetas y seres vivos—, mientras que el resto se distribuye entre la materia oscura (27%) y la energía oscura (68%), entidades que no emiten ni absorben luz, pero cuya existencia se deduce a partir de sus efectos gravitacionales y cosmológicos.

Desde los primeros microsegundos tras el Big Bang, donde reinaba un exótico plasma de quarks y gluones, hasta los procesos de nucleosíntesis primordial que sembraron los elementos ligeros, la física de partículas y la cosmología se han entrelazado para explicar la génesis de la materia. La posterior evolución del universo fue moldeada por la distribución del medio intergaláctico, un océano de gas difuso que actúa como columna vertebral de la estructura a gran escala, y por el papel central de los agujeros negros supermasivos, que han influido decisivamente en la formación y regulación de galaxias enteras.

A pesar del notable progreso experimental —desde telescopios que captan supernovas distantes hasta detectores subterráneos que buscan interacciones esquivas de partículas oscuras—, muchas preguntas fundamentales siguen abiertas: ¿Qué es la energía oscura? ¿Cuál es la verdadera naturaleza de la materia oscura? ¿Podremos algún día unificar la física cuántica y la gravedad para explicar el comportamiento extremo de los agujeros negros?

El universo es, en última instancia, una combinación de lo conocido, lo inferido y lo profundamente desconocido. Comprender sus componentes es más que una hazaña científica: es una búsqueda filosófica que redefine nuestro lugar en el cosmos y nos obliga a mirar con humildad hacia lo que aún nos queda por descubrir.

 


Comentarios

  1. Un cordial saludo. Con respecto al problema del valor de la Constante Cosmológica, varios programas de inteligencia artificial consultados coinciden en señalar que "cuando se aplica de manera rigurosa la secuencia causa-efecto que rige la dinámica de los osciladores del vacío se llega a la conclusión que este problema no es tal, y por lo tanto el valor obtenido de las mediciones astrofísicas se puede considerar el real" (!?) Si les resulta de interés analizar tal resultado, hacérmelo saber para enviarles los textos de las respuestas emitidas por estos programas.

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