LAS
VARIABLES OCULTAS DE LA MECÁNICA CUANTICA
Aunque mi blog
es preferentemente divulgativo, ante las
peticiones que he recibido voy a ampliar
un poco más el tema de la mecánica cuántica
Introducción
Desde los
primeros desarrollos de la mecánica cuántica, los físicos han debatido no solo
sobre los resultados que esta teoría predice, sino también sobre qué nos
dice realmente sobre la naturaleza de la realidad. ¿Es el mundo
fundamentalmente probabilístico, o simplemente estamos limitados por un
conocimiento incompleto de sus variables? En este contexto surge el concepto de
variables ocultas, una propuesta que sostiene que los resultados
aleatorios de la mecánica cuántica podrían ser en realidad el reflejo de factores
desconocidos pero deterministas que aún no hemos descubierto.
Mientras que la
interpretación estándar, defendida por la escuela de Copenhague, acepta que la
naturaleza es intrínsecamente indeterminista y que no existe una realidad
concreta antes de la medición, las teorías de variables ocultas intentan
rescatar el determinismo clásico, proponiendo que el aparente azar
cuántico oculta un orden subyacente. Esta idea fue defendida por físicos como
Albert Einstein, quien nunca aceptó la idea de que “Dios juega a los dados con
el universo”.
A lo largo del
siglo XX, la discusión se intensificó con desarrollos clave como el teorema
de Bell, los experimentos de Aspect, y las propuestas alternativas
de interpretación de la mecánica cuántica, como la teoría de David Bohm
o la de los muchos mundos de Hugh Everett. Estos avances no solo
transformaron nuestra comprensión de la física, sino que también obligaron a la
comunidad científica a confrontar preguntas filosóficas profundas sobre la
causalidad, la no localidad y la realidad misma.
En este
artículo exploraremos qué son las variables ocultas y por qué su existencia
representa una encrucijada conceptual entre el realismo y la indeterminación.
Abordaremos los desafíos teóricos y experimentales que han enfrentado, las
diferentes interpretaciones que las incorporan, y la posibilidad de que, en el
futuro, una teoría más profunda las rescate como parte esencial de una
física unificada que reconcilie la cuántica con la relatividad.
1. El
concepto de variables ocultas en mecánica cuántica
¿Qué son y cómo se diferencian de la interpretación estándar de la teoría
cuántica?
Las variables
ocultas son una propuesta teórica que busca explicar el comportamiento
aparentemente aleatorio de los sistemas cuánticos mediante la existencia de parámetros
desconocidos pero deterministas que no están contemplados en la formulación
estándar de la mecánica cuántica. Según esta visión, la incertidumbre que
observamos en las mediciones no es una propiedad intrínseca de la naturaleza,
sino el resultado de nuestro desconocimiento de ciertos factores subyacentes
que, si fueran conocidos, permitirían predecir con precisión los resultados de
cualquier experimento.
La
interpretación estándar: probabilidad como límite fundamental
En la interpretación
de Copenhague, defendida por figuras como Niels Bohr y Werner Heisenberg,
el estado de un sistema cuántico no describe una realidad objetiva, sino el conjunto
de probabilidades de obtener ciertos resultados al medir el sistema. Esta
visión implica que las propiedades de las partículas no están definidas
hasta que se miden, y que el colapso de la función de onda es un proceso
fundamental, no una ilusión de ignorancia. Es una teoría intrínsecamente indeterminista.
Variables
ocultas: un retorno al determinismo
En cambio, la
hipótesis de variables ocultas sostiene que cada sistema cuántico posee
valores definidos para todas sus propiedades, incluso antes de ser medidos,
pero estos valores están determinados por variables que simplemente no
conocemos ni podemos controlar actualmente. El comportamiento
probabilístico sería, entonces, una consecuencia de trabajar con información
incompleta. Este enfoque mantiene una visión realista y determinista,
similar a la de la física clásica, donde todo efecto tiene una causa bien
definida.
Tipos de
teorías de variables ocultas
Las teorías de
variables ocultas pueden dividirse en dos grandes grupos:
- Locales: las variables ocultas no pueden
transmitir información más rápido que la luz. Se basan en la suposición de
que todo lo que influye en el resultado de una medición se encuentra en el
mismo punto del espacio-tiempo que el sistema observado.
- No locales: permiten que existan conexiones
instantáneas entre sistemas distantes, una idea que desafía la relatividad
especial, pero que se ajusta mejor a las predicciones cuánticas. La teoría
de Bohm es un ejemplo de esta categoría.
Diferencias
clave con la interpretación estándar
|
Característica |
Interpretación
estándar |
Teorías
de variables ocultas |
|
Naturaleza de
la realidad |
Indeterminada
hasta la medición |
Determinada
pero desconocida |
|
Colapso de la
función de onda |
Fundamental |
Aparente (por
falta de información) |
|
Determinismo |
No |
Sí |
|
Localidad |
Sí (en
principio) |
No
necesariamente |
En resumen, las
variables ocultas representan un intento por restaurar una visión
ordenada, determinista y objetiva del universo, frente al carácter impredecible
y abstracto de la mecánica cuántica convencional. Aunque su atractivo
filosófico es evidente, su viabilidad física ha sido puesta a prueba mediante
teoremas fundamentales —como el de Bell— y experimentos cada vez más precisos,
que analizaremos a continuación.
2. El
teorema de Bell y su impacto en las teorías de variables ocultas
¿Cómo desafía el teorema de Bell las teorías de variables ocultas locales?
El teorema
de Bell, formulado por el físico norirlandés John Stewart Bell en
1964, marcó un antes y un después en la interpretación de la mecánica cuántica.
Hasta ese momento, muchos científicos —incluido Einstein— mantenían la
esperanza de que la aparente indeterminación de la teoría cuántica se debiera a
variables ocultas locales: factores todavía no conocidos que, si se
pudieran medir, permitirían recuperar una visión determinista y causal del
universo, sin abandonar el principio de localidad (es decir, que nada puede
influir instantáneamente sobre otra cosa a distancia).
El teorema de
Bell demostró que esa esperanza era incompatible con las predicciones de la
mecánica cuántica. De manera más precisa, Bell probó que si el mundo
obedece a una teoría de variables ocultas local, entonces las
correlaciones entre partículas entrelazadas deben obedecer ciertas
desigualdades matemáticas, hoy conocidas como desigualdades de Bell.
¿Qué predice
el teorema de Bell?
Bell consideró
un sistema de dos partículas entrelazadas que se envían en direcciones
opuestas. Si las mediciones realizadas sobre cada partícula están influenciadas
solo por variables ocultas locales, entonces existe un límite en la correlación
entre los resultados obtenidos en cada lado. Este límite se expresa mediante
una desigualdad (por ejemplo, la de Clauser-Horne-Shimony-Holt, CHSH).
Sin embargo, la
mecánica cuántica predice violaciones de esas desigualdades en ciertas
configuraciones experimentales. Es decir, las correlaciones entre los
resultados pueden ser más fuertes de lo que permitiría cualquier teoría
basada en variables ocultas locales.
Implicaciones
del teorema
El resultado de
Bell tiene dos implicaciones fundamentales y excluyentes:
- Si la mecánica cuántica es correcta, entonces no puede existir ninguna
teoría de variables ocultas que sea al mismo tiempo determinista y
local.
- Si queremos mantener el
determinismo,
debemos aceptar que la teoría subyacente es no local, es decir, que
permite una influencia instantánea entre partículas separadas
espacialmente.
Por tanto, el
teorema de Bell no descarta todas las teorías de variables ocultas, pero
sí invalida las que son estrictamente locales. Es un golpe directo a la
visión clásica del mundo defendida por Einstein, quien creía en una realidad
objetiva, independiente del observador y limitada por la velocidad de la luz.
Más allá de
la lógica: ¿experimento o teoría?
Aunque el
teorema de Bell es una formulación matemática, su importancia es empírica: se
puede poner a prueba en el laboratorio, midiendo las correlaciones entre
pares de partículas entrelazadas. En la siguiente sección abordaremos
precisamente los experimentos de Alain Aspect, que se propusieron
confirmar si la naturaleza obedece a las desigualdades de Bell o a las
predicciones de la mecánica cuántica.
En resumen, el
teorema de Bell demostró que la realidad cuántica no puede explicarse
mediante teorías locales con variables ocultas. Si hay variables ocultas,
entonces deben operar más allá del espacio-tiempo clásico, desafiando
nuestra intuición sobre causalidad y conexión física.
3. La
paradoja EPR y su relación con las variables ocultas
¿Cómo argumentaron Einstein, Podolsky y Rosen en favor de las variables
ocultas para resolver los problemas de la mecánica cuántica?
En 1935, Albert
Einstein, junto con sus colegas Boris Podolsky y Nathan Rosen,
publicó un artículo que pasaría a la historia con el nombre de paradoja EPR.
Bajo el título “¿Puede considerarse completa la descripción mecánico-cuántica
de la realidad física?”, este trabajo planteó una crítica conceptual profunda a
la teoría cuántica tal como era entendida por la escuela de Copenhague. Su
intención no era destruir la mecánica cuántica, sino mostrar que debía estar
incompleta, y por tanto requería una teoría más fundamental, posiblemente con
variables ocultas.
El núcleo de
la paradoja EPR
Los autores
propusieron un experimento mental con dos partículas entrelazadas cuyas
propiedades (por ejemplo, el momento y la posición, o el espín) están
correlacionadas. Si se mide una propiedad en una de las partículas, la de la
otra queda inmediatamente determinada, aunque estén separadas por una gran
distancia.
Esto lleva a
una situación inquietante:
- Si la medición sobre una
partícula afecta instantáneamente a la otra, entonces parece que
existe una acción a distancia, lo cual viola el principio de
localidad de la relatividad.
- Si no hay tal acción, entonces la
propiedad de la segunda partícula debía estar determinada antes de la
medición, lo que implicaría que la teoría cuántica no describe
completamente el sistema.
Einstein,
Podolsky y Rosen concluyeron que, para que se conserve una visión realista y
local de la física, debía existir una teoría más completa que incluyera variables
ocultas, es decir, parámetros internos que predefinen los resultados de las
mediciones.
¿Qué estaba
realmente en juego?
La paradoja EPR
no era simplemente una discusión sobre física matemática, sino una batalla
filosófica entre dos concepciones del mundo:
- La interpretación de Copenhague aceptaba el carácter indeterminado
de la realidad antes de la medición.
- EPR defendía un realismo fuerte, donde toda propiedad física tiene
un valor definido antes de ser medida, aunque aún no lo conozcamos.
Einstein llegó
a declarar que la mecánica cuántica era “correcta, pero incompleta”, una frase
que sintetiza su postura: los resultados empíricos eran indiscutibles, pero la
teoría debía ser solo una aproximación estadística de una realidad más profunda.
Relación con
las variables ocultas
La paradoja EPR
es, en esencia, un argumento en favor de las variables ocultas locales.
Si los resultados de las mediciones están predeterminados por estas variables,
y no influyen a distancia unas sobre otras, entonces el “misterio” del
entrelazamiento desaparece: la correlación entre las partículas es simplemente
el reflejo de un orden preexistente.
Sin embargo,
como vimos con el teorema de Bell, esta solución no resiste el análisis
matemático y experimental moderno, ya que las correlaciones cuánticas
exceden los límites que permitirían las variables ocultas locales.
En conclusión,
la paradoja EPR fue el primer intento formal y riguroso de demostrar que la
mecánica cuántica debía ser complementada por una teoría determinista y local.
Aunque hoy sabemos que sus suposiciones no se sostienen frente a los datos
experimentales, su valor es inmenso: dio origen a la revolución conceptual
que transformaría nuestra comprensión de la
4. Los
experimentos de Aspect y la violación de las desigualdades de Bell
¿En qué medida estos experimentos descartan las teorías de variables ocultas
locales?
Los experimentos
de Alain Aspect, realizados a principios de la década de 1980 en la
Universidad de París-Sur, marcaron un punto de inflexión decisivo en el debate
sobre la interpretación de la mecánica cuántica. Hasta entonces, el teorema
de Bell había demostrado teóricamente que las predicciones de la
mecánica cuántica son incompatibles con cualquier teoría de variables ocultas
locales, pero aún faltaba una confirmación experimental rigurosa. Aspect y
su equipo llevaron a cabo precisamente eso: una serie de experimentos diseñados
para poner a prueba las desigualdades de Bell de manera controlada y
verificable.
¿Qué
midieron los experimentos de Aspect?
El equipo de
Aspect trabajó con pares de fotones entrelazados generados por una
fuente común y enviados en direcciones opuestas hacia dos detectores. Se
midieron sus polarizaciones bajo diferentes orientaciones de
polarizadores situados en cada extremo, seleccionadas al azar durante el vuelo
de los fotones para impedir cualquier posible influencia causal entre los
detectores.
La lógica era
simple:
- Si los resultados de cada medición
estaban determinados por variables ocultas locales, las
correlaciones entre los resultados deberían respetar las desigualdades
de Bell.
- Si las predicciones de la mecánica
cuántica eran correctas, entonces las correlaciones violarían esas
desigualdades.
Los
resultados: la naturaleza no es local
Los
experimentos de Aspect, publicados entre 1981 y 1982, violaron claramente
las desigualdades de Bell, confirmando así las predicciones cuánticas. Los
resultados fueron replicados con distintas configuraciones experimentales y
mejoras técnicas, incluyendo el uso de detectores más eficientes y
polarizadores cambiantes en tiempo real.
Esto implica
que:
- Las teorías de variables ocultas
locales no pueden describir adecuadamente la realidad.
- Si existen variables ocultas, deben
ser no locales, es decir, permitir que el resultado de una medición
en un lugar dependa instantáneamente del estado de otra partícula
lejana.
¿Quedó todo
resuelto en los años 80?
Aunque los
experimentos de Aspect fueron revolucionarios, algunos críticos señalaron “lagunas”
experimentales (como la eficiencia de los detectores o la posible
comunicación entre aparatos) que podrían, en principio, haber afectado los
resultados. Estas preocupaciones se conocen como "loopholes"
(lagunas). Sin embargo, en las décadas siguientes, numerosos experimentos han cerrado
progresivamente todas esas lagunas, siendo el más notable el experimento de
2015 realizado por el grupo de Ronald Hanson en Delft, Países Bajos, que cerró
simultáneamente el “loophole de detección” y el de “libertad de elección”.
¿Qué queda
entonces de las variables ocultas?
- Las variables ocultas locales
han quedado descartadas experimentalmente con un alto grado de
confianza.
- Las variables ocultas no locales
(como las que propone la teoría de Bohm) siguen siendo viables,
aunque plantean desafíos conceptuales profundos para la física
relativista.
En resumen, los
experimentos de Aspect y sus sucesores han demostrado que el entrelazamiento
cuántico no puede ser explicado mediante ningún modelo clásico local. La
naturaleza exhibe un tipo de correlación que desafía nuestra intuición
tradicional de causalidad y separación espacial. Si queremos seguir buscando
una realidad subyacente, debemos aceptar que esa realidad no puede estar
confinada a la localidad clásica.
5. Compara
las interpretaciones de Bohm y de Everett sobre la realidad cuántica
¿Cómo influyen las variables ocultas en la teoría de Bohm y en qué se
diferencia de la interpretación de los mundos múltiples?
Dos de las
interpretaciones más conocidas de la mecánica cuántica que se apartan de la
versión estándar de Copenhague son la teoría de variables ocultas no locales
de David Bohm y la interpretación de los muchos mundos de Hugh
Everett III. Ambas buscan restaurar una noción de realidad objetiva más
sólida, pero lo hacen desde fundamentos profundamente distintos.
David Bohm:
determinismo y variables ocultas no locales
David Bohm
formuló en 1952 una interpretación conocida como la teoría cuántica de
variables ocultas o teoría piloto de ondas, inspirada en trabajos
anteriores de Louis de Broglie. En esta interpretación:
- La función de onda sigue
evolucionando de acuerdo con la ecuación de Schrödinger, pero
además existe una partícula con posición definida en todo momento,
guiada por un "potencial cuántico".
- Esta guía es lo que Bohm denominó
la onda piloto, que actúa sobre la partícula de forma no local,
permitiéndole conocer instantáneamente la configuración del entorno,
incluso a distancia.
En este modelo:
- La realidad es completamente
determinista: el
futuro está determinado por las condiciones iniciales, incluidas las
variables ocultas (como la posición exacta de las partículas).
- El colapso de la función de onda
no ocurre realmente; solo parece colapsar porque la partícula sigue
una trayectoria definida dentro de una estructura de múltiples
posibilidades.
Lo más notable
es que esta teoría reproduce exactamente todas las predicciones empíricas de
la mecánica cuántica, pero preserva el realismo y el determinismo,
al precio de aceptar la no localidad como característica fundamental del
universo.
Hugh
Everett: la realidad se ramifica
La interpretación
de los muchos mundos fue propuesta por Hugh Everett III en 1957 como una
alternativa radical: eliminar por completo el colapso de la función de onda y
afirmar que todos los resultados posibles de una medición cuántica realmente
ocurren, cada uno en una rama distinta del universo.
En esta
interpretación:
- La función de onda del universo nunca
colapsa. Evoluciona de forma unitaria y determinista según la ecuación
de Schrödinger.
- Cada vez que se realiza una
medición, el universo se "divide" en múltiples versiones,
cada una con un resultado diferente y todos igual de reales.
- No hay necesidad de variables
ocultas: el “azar” que experimentamos es solo una consecuencia subjetiva
de nuestra posición en la red de ramificaciones.
Desde esta
perspectiva:
- El universo es determinista pero
multivalente: todos los futuros posibles existen en paralelo.
- El observador no colapsa la
realidad, sino que se desdobla junto con ella, experimentando solo
uno de los muchos resultados.
Diferencias
fundamentales entre Bohm y Everett
|
Aspecto |
Bohm |
Everett
(Muchos mundos) |
|
Determinismo |
Sí |
Sí |
|
Colapso de la
función de onda |
No (aparente) |
No (nunca
ocurre) |
|
Variables
ocultas |
Sí (posición
y trayectoria de partículas) |
No |
|
No localidad |
Sí |
No necesaria
(aunque el entrelazamiento existe) |
|
Realidad de
todos los resultados |
No, solo uno
es real |
Sí, todos
ocurren en ramas distintas |
|
Ontología |
Dual
(partículas + onda piloto) |
Función de
onda universal |
En resumen, Bohm
y Everett coinciden en rechazar el colapso y el indeterminismo radical,
pero divergen en su visión del universo: Bohm propone un cosmos guiado por
leyes ocultas, donde solo una trayectoria es real; Everett ofrece una realidad
ramificada en infinitas posibilidades, todas igualmente reales. Ambos modelos
siguen alimentando el debate actual sobre qué es realmente la realidad
cuántica y si hay algo más allá de la ecuación de Schrödinger que aún no
comprendemos del todo.
6. El papel
de las variables ocultas en la búsqueda de una teoría cuántica unificada
¿Podrían las variables ocultas ayudar a reconciliar la mecánica cuántica con
la relatividad general?
Uno de los
grandes retos de la física contemporánea es la unificación de sus dos pilares
fundamentales: la mecánica cuántica, que describe el comportamiento de
la materia a escala microscópica, y la relatividad general, que explica
la gravedad y la estructura del espacio-tiempo a gran escala. Ambas teorías han
sido extraordinariamente exitosas en sus respectivos dominios, pero incompatibles
entre sí en su formulación actual. En este contexto, la idea de variables
ocultas ha resurgido como una posible clave para construir una teoría más
profunda que integre el carácter probabilista de la cuántica con el
determinismo geométrico de la relatividad.
Una
motivación: el conflicto entre continuidad y colapso
El modelo
estándar cuántico requiere el colapso de la función de onda, un proceso
no determinista, instantáneo y no relativista. En cambio, la relatividad
general describe un universo continuo, local y causal, donde no existen
acciones instantáneas a distancia. Este conflicto conceptual sugiere que la
cuántica, tal como la entendemos hoy, podría no ser la teoría última, sino
una aproximación estadística de una realidad subyacente más coherente con la
relatividad.
Las variables
ocultas proponen justamente esto: que la indeterminación cuántica es una emergencia
de una dinámica subyacente más completa, potencialmente determinista y
compatible con una visión relativista ampliada.
¿Qué aportan
las variables ocultas?
- Determinismo subyacente: si existieran leyes ocultas que
determinan el comportamiento de los sistemas cuánticos, se podrían
formular ecuaciones de evolución que no requieran colapsos abruptos,
lo que facilitaría su integración con la relatividad.
- Geometrización cuántica: algunos enfoques (como la teoría
de Bohm) han tratado de interpretar el potencial cuántico como una forma
de curvatura del espacio de configuración, lo que abre la
posibilidad de una geometría cuántica análoga a la curvatura
espaciotemporal de Einstein.
- Reconstrucción del espacio-tiempo: en teorías como la gravedad
cuántica de bucles o las propuestas de información cuántica como
base del espacio-tiempo, se sugiere que el tejido del universo emerge
de correlaciones cuánticas profundas. Las variables ocultas podrían jugar
aquí el papel de estructuras subyacentes generadoras del espacio-tiempo.
Desafíos
fundamentales
- No localidad: las variables ocultas que
respetan las predicciones cuánticas deben ser no locales, lo que choca con
la relatividad especial, que prohíbe la transmisión de información más
rápido que la luz. Resolver este conflicto requeriría redefinir la
causalidad en un marco más amplio.
- Falta de evidencia empírica directa: hasta ahora, ninguna teoría de
variables ocultas ha aportado predicciones diferentes de la mecánica
cuántica estándar que puedan ponerse a prueba experimentalmente con
resultados concluyentes.
- Complejidad matemática: construir una teoría completa de
variables ocultas que reproduzca tanto la mecánica cuántica como la
relatividad en todos sus detalles sigue siendo un desafío no resuelto.
¿Hacia una
teoría post-cuántica?
Aunque las
teorías de variables ocultas no son hoy las corrientes dominantes, su filosofía
inspira muchos intentos actuales de reformular la cuántica desde principios
más profundos. En particular, los enfoques que investigan la relación entre
información, espacio-tiempo y causalidad están explorando modelos
subyacentes que podrían considerarse “ocultos” en un sentido generalizado.
En ese marco, las
variables ocultas podrían no ser parámetros clásicos escondidos, como se
pensaba originalmente, sino estructuras matemáticas profundas que aún no
comprendemos del todo, y que podrían servir de puente entre la incertidumbre
cuántica y la continuidad relativista.
En conclusión,
las variables ocultas siguen siendo una vía teórica abierta en la
búsqueda de una física más unificada. Aunque enfrentan desafíos tanto
conceptuales como experimentales, su capacidad para restaurar el determinismo,
explicar el entrelazamiento y proponer nuevas formas de interpretar la realidad
cuántica, las mantiene vivas en el debate científico más ambicioso de nuestra
era: descubrir qué hay realmente detrás del velo probabilista de la mecánica
cuántica.
Conclusión
El debate sobre
las variables ocultas en mecánica cuántica no es simplemente una
cuestión técnica o matemática: es una pregunta sobre la naturaleza última de
la realidad. ¿Es el universo fundamentalmente indeterminado, como sugiere
la interpretación estándar de la mecánica cuántica? ¿O existe un orden más
profundo, aún oculto, que podría restaurar una visión determinista y objetiva
del mundo?
Desde la paradoja
EPR, que planteó la necesidad de una teoría más completa, hasta el teorema
de Bell, que descartó la posibilidad de variables ocultas locales, y los experimentos
de Aspect, que confirmaron la no localidad de la naturaleza, el camino
recorrido ha sido intenso y revelador. La comparación entre las
interpretaciones de Bohm y Everett demuestra que existen modelos
alternativos viables, cada uno con implicaciones radicales sobre lo que
entendemos por realidad. Mientras tanto, la idea de que las variables ocultas
puedan servir de puente entre la cuántica y la relatividad general
mantiene vivo el sueño de una física unificada, más completa y comprensible.
Hoy, aunque las
teorías de variables ocultas no dominan el panorama científico, su
espíritu sigue inspirando la exploración de modelos más profundos, donde la
mecánica cuántica no sea el final de la historia, sino un reflejo
estadístico de una estructura más rica y aún por descubrir.
Quizá nunca
sabremos si Einstein tenía razón al pensar que “Dios no juega a los dados”,
pero lo que está claro es que el estudio de las variables ocultas ha enriquecido
nuestra comprensión del mundo cuántico, ampliado los límites del
pensamiento físico, y abierto nuevas vías hacia una teoría más coherente,
integradora y, tal vez, más real.

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