INCIDENTE
DEL PASO DYATLOV
Introducción
El 2 de febrero
de 1959, nueve excursionistas rusos perdieron la vida en extrañas
circunstancias en las laderas del monte Otorten, en los Urales del norte,
durante una travesía organizada por el Instituto Politécnico de los Urales. El
hallazgo de sus cuerpos semanas después, algunos semi desnudos, otros con
lesiones internas inexplicables, y todos dispersos en condiciones
desconcertantes, dio lugar a una de las investigaciones más controvertidas y
enigmáticas de la historia soviética. Conocido como el Incidente del Paso
Dyatlov, en honor al líder del grupo, Igor Dyatlov, este suceso ha
alimentado durante décadas teorías que van desde lo paranormal hasta lo
conspirativo.
Sin embargo,
lejos de las hipótesis especulativas, la ciencia ha tratado de arrojar luz
sobre este misterio mediante el estudio riguroso de las condiciones físicas,
geológicas, médicas y ambientales del entorno. El objetivo de este artículo es
precisamente abordar el caso del Paso Dyatlov desde un enfoque racional,
explorando las hipótesis más sólidas que ofrecen explicaciones verosímiles a
partir de la física, la medicina forense, la bioquímica y la modelización
computacional.
Analizaremos
posibles fenómenos geofísicos como avalanchas de baja densidad y
vórtices de viento; evaluaremos condiciones médicas y reacciones
fisiológicas extremas; consideraremos modelos físicos y matemáticos
aplicados al caso; exploraremos el papel potencial de infrasonidos como
desencadenantes del comportamiento errático; estudiaremos las últimas
técnicas forenses y químicas aplicables al caso; y cerraremos con un
análisis de cómo el clima extremo pudo afectar la percepción y el
comportamiento del grupo.
Este enfoque no
busca ofrecer una única explicación concluyente, sino desplegar el abanico
de evidencias científicas disponibles, mostrar cómo podrían entrelazarse
los factores involucrados y contribuir, desde la razón y el conocimiento, a uno
de los enigmas más desconcertantes de la exploración moderna.
1. Fenómenos
geofísicos: posibles causas naturales en el incidente del Paso Dyatlov
¿Pudo influir la geofísica en los hechos? Avalanchas de baja densidad,
vórtices de viento o cambios de presión: hipótesis naturales con base
científica.
Una de las
hipótesis más sólidamente planteadas para explicar lo ocurrido en el Paso
Dyatlov se basa en la influencia de fenómenos geofísicos extremos, es
decir, condiciones físicas del terreno y del clima capaces de desencadenar
comportamientos atípicos o directamente provocar la muerte. Aunque durante
décadas se descartó la idea de una avalancha como causa principal,
investigaciones recientes, incluyendo simulaciones y estudios de dinámica de
nieve, han reabierto esta posibilidad con nuevos argumentos.
Avalanchas
de placa o de baja densidad
En 2021, un
estudio realizado por investigadores del Instituto Federal de Tecnología de
Suiza (ETH Zurich) y del Instituto de Investigación de Nieve y Avalanchas
sugirió que el grupo pudo haber sido víctima de una avalanchas de placa
retardada, provocada por el corte parcial del terreno al excavar sobre una
ladera inestable. El peso del equipo y la inclinación del terreno podrían haber
generado una tensión acumulada en la capa de nieve, liberada horas más tarde
como una masa compacta, pero limitada, de nieve que no dejó rastros visibles
y provocó lesiones internas compatibles con algunas observadas en los cuerpos.
Este tipo de
avalancha no sepulta necesariamente a sus víctimas, pero puede impactar con
gran fuerza en una zona delimitada, causando fracturas torácicas o craneales.
Lo que la haría excepcional en este caso sería su combinación con temperaturas
extremadamente bajas y la desorientación posterior al suceso.
Vórtices de
viento (efecto Kármán)
Otra
explicación se centra en los vórtices de von Kármán, un fenómeno que
puede darse cuando el viento atraviesa con alta velocidad un obstáculo (como un
pico o una cresta) y genera una secuencia de remolinos en el lado opuesto.
Estos remolinos pueden producir cambios bruscos de presión y ruidos anómalos,
afectando la percepción humana e incluso provocando desorientación o pánico.
Dado que el
Paso Dyatlov se encuentra en una zona abierta y expuesta a fuertes vientos
invernales, es posible que se formaran vórtices resonantes capaces de
inducir un estrés psicológico o fisiológico en un grupo ya vulnerable por el
frío y la fatiga. Estos remolinos no serían visibles, pero podrían causar
sonidos penetrantes o vibraciones perceptibles, contribuyendo a una evacuación
precipitada de la tienda.
Cambios
súbitos de presión atmosférica
Algunas
investigaciones meteorológicas han planteado que el clima en esa región de los
Urales puede presentar descensos abruptos de presión barométrica, lo que
podría desencadenar reacciones fisiológicas como dolor de cabeza, náuseas, o
desorientación en personas no aclimatadas. Aunque esta hipótesis es menos
desarrollada, podría sumarse a otros factores como los infrasonidos o el miedo
inducido por condiciones físicas anómalas.
En resumen, la
geofísica del Paso Dyatlov ofrece una serie de explicaciones plausibles que,
combinadas, podrían haber desatado una cadena de eventos fatales. Una
avalancha discreta, ruidos provocados por vientos extremos, o efectos
atmosféricos locales podrían haber provocado una evacuación caótica, dejando al
grupo expuesto a temperaturas letales. El entorno natural, en su implacable
complejidad, podría haber sido el detonante de un drama humano que todavía
conmueve.
2. Factores
médicos y bioquímicos: claves para entender las extrañas lesiones en el Paso
Dyatlov
¿Pudieron el frío extremo, la hipotermia o reacciones bioquímicas explicar
las muertes y heridas encontradas en los excursionistas?
El análisis
médico forense del incidente del Paso Dyatlov reveló un conjunto de lesiones
que, desde el principio, desafiaron las explicaciones convencionales. Algunos
cuerpos presentaban fracturas internas graves —como costillas rotas o
traumatismos craneales— sin signos visibles de impacto externo, mientras que
otros murieron por hipotermia en posiciones extrañas, con ropa insuficiente o
sin calzado. La clave de este misterio puede encontrarse en una combinación de procesos
fisiológicos extremos, efectos del entorno y reacciones bioquímicas inducidas
por el frío y el estrés.
Hipotermia
severa y comportamiento paradójico
Uno de los
factores más comunes en muertes en climas extremos es la hipotermia
progresiva, un estado en el que el cuerpo pierde calor más rápido de lo que
puede producirlo. A medida que la temperatura corporal desciende por debajo de
los 35 °C, comienzan a aparecer síntomas como desorientación, pérdida de
juicio, alucinaciones y una conducta paradójica conocida como "desvestimiento
paradójico".
Este fenómeno,
documentado en casos reales, implica que la víctima, en un estado avanzado de
hipotermia, siente una intensa sensación de calor y comienza a quitarse la
ropa, lo cual puede explicar por qué algunos excursionistas fueron hallados con
el torso desnudo o parcialmente vestidos, a pesar de las temperaturas bajo
cero.
Lesiones
internas sin trauma externo
Los informes
forenses indicaron que al menos tres de los excursionistas tenían lesiones
internas similares a las causadas por una fuerte presión, como si hubieran sido
golpeados por una fuerza "abrumadora", pero sin marcas externas. Esto
ha llevado a dos posibles explicaciones dentro del ámbito médico:
- Presión torácica accidental por
caída o impacto por avalancha de baja densidad, donde una masa de nieve
comprimida pudo ejercer una fuerza intensa sin dejar heridas visibles.
- Fracturas inducidas por rigidez
muscular extrema:
en condiciones de estrés severo, frío y miedo extremo, los músculos pueden
contraerse de forma intensa, aumentando la presión interna y favoreciendo
lesiones incluso con estímulos menores.
Mioglobinemia
y fallo orgánico silencioso
Algunos
estudios han sugerido que el daño muscular extremo —por ejemplo, al arrastrarse
en la nieve durante horas o sufrir congelación muscular— puede liberar grandes
cantidades de mioglobina, una proteína que, en exceso, puede provocar Mioglobinemia
y colapso renal, incluso en ausencia de lesiones visibles. Si bien esto no
explicaría todas las muertes, sí podría haber agravado el estado fisiológico
general de los cuerpos más afectados.
Posibles
reacciones químicas ambientales
Aunque no se
halló evidencia directa de envenenamiento, algunos investigadores han
especulado sobre la posibilidad de una exposición a gases liberados por el
subsuelo (como CO₂,
metano u otros compuestos volátiles) que podrían haberse acumulado en zonas
bajas o cubiertas por nieve. Estos gases, si bien raros, pueden generar hipoxia,
mareos, confusión o pérdida repentina de la consciencia, agravando una
situación ya extrema.
En conjunto,
los factores médicos y bioquímicos ofrecen explicaciones coherentes para muchos
de los síntomas observados: desde el comportamiento irracional hasta las
lesiones internas o la rápida pérdida de conciencia. El frío extremo actuó no
solo como causa directa de la muerte por hipotermia, sino también como catalizador
de reacciones fisiológicas intensas, que desbordaron la capacidad del
cuerpo humano para adaptarse.
3. Modelado
matemático del accidente: simulaciones físicas y conductuales en el Paso
Dyatlov
¿Qué nos dicen las matemáticas y la física computacional sobre lo que pudo
haber ocurrido aquella noche?
Con el paso de
las décadas, el misterio del Paso Dyatlov ha dejado de ser únicamente un caso
policial o forense: se ha convertido también en un campo fértil para la
aplicación de herramientas de modelado físico-matemático y simulación
computacional avanzada. Diversos investigadores han recurrido a ecuaciones
de dinámica de fluidos, mecánica estructural y modelos de comportamiento humano
para explorar posibles escenarios, probar hipótesis y comprobar su viabilidad
desde un punto de vista científico.
Simulación
de avalanchas: dinámica de nieve y lesiones internas
Uno de los
estudios más influyentes en años recientes fue realizado en 2021 por
científicos del ETH Zürich y el Instituto de Investigación de Nieve y
Avalanchas de Suiza, quienes utilizaron modelos de dinámica de placas de
nieve combinados con algoritmos de simulación de impacto torácico,
basados en pruebas con cadáveres humanos y dummies (como los empleados en
accidentes automovilísticos).
Los resultados
mostraron que una avalanchas retardada de placa —desencadenada horas
después de la instalación de la tienda debido a la pendiente y el corte del
manto nival— podría generar una presión de hasta 5 kN/m², suficiente para
provocar lesiones internas graves como las que se hallaron en los
cuerpos, sin requerir marcas externas evidentes. Este modelo fue considerado
consistente con los datos forenses reales.
Modelado de
comportamiento humano: decisiones bajo estrés extremo
Otro enfoque
valioso ha sido el uso de modelos de simulación conductual, que emplean
redes neuronales artificiales y algoritmos de toma de decisiones en condiciones
límite. Estos modelos han explorado cómo un grupo humano puede reaccionar a
estímulos inesperados como sonidos intensos, presión atmosférica inusual o una
percepción súbita de amenaza.
Los resultados
apoyan la posibilidad de un pánico colectivo inducido por un estímulo
repentino, como un infrasonido o un colapso parcial de la tienda. En ese
contexto, el cerebro humano puede priorizar la huida inmediata antes que la
protección térmica, lo que explicaría por qué los excursionistas salieron
descalzos o semidesnudos, dispersándose en direcciones incoherentes.
Simulación
estructural de la tienda y su entorno
Otros modelos
han recreado digitalmente la inclinación del terreno, la distribución de
masas y el comportamiento mecánico de la tienda bajo cargas dinámicas de
nieve. Los datos indican que, si una placa de nieve cayó parcialmente sobre la
tienda, el peso habría sido suficiente para colapsarla de forma silenciosa, sin
una avalancha visual clásica, lo que pudo causar la evacuación inmediata.
Además,
análisis vectoriales sobre el área de desplazamiento de los cuerpos
sugieren patrones de escape en dos fases: una primera salida precipitada de la
tienda, seguida de intentos desorganizados de buscar refugio, agruparse o
volver.
El modelado
matemático no resuelve por sí solo el misterio del Paso Dyatlov, pero aporta
una base científica y cuantificable que valida varias hipótesis naturales.
Al integrar física, biomecánica y teoría de decisiones, estas simulaciones
ofrecen una visión coherente y detallada de cómo una cadena de eventos extremos
pudo desencadenar un desenlace trágico, sin necesidad de explicaciones
sobrenaturales.
4. Impacto
de las ondas de sonido y vibraciones: el papel de los infrasonidos en el Paso
Dyatlov
¿Pudo un fenómeno acústico como los infrasonidos inducir una reacción de
pánico irracional en los excursionistas?
Una de las
hipótesis más fascinantes y científicamente plausibles propuestas en torno al
incidente del Paso Dyatlov es la del efecto de infrasonidos naturales
como desencadenantes de un comportamiento irracional o caótico en los
excursionistas. Esta teoría no implica conspiraciones ni fenómenos
paranormales, sino un efecto acústico extremo que, aunque imperceptible al oído
humano, puede tener consecuencias físicas y psicológicas reales.
¿Qué son los
infrasonidos?
Los
infrasonidos son ondas acústicas de muy baja frecuencia, por debajo del
umbral de audición humana (menos de 20 Hz). Aunque no los escuchamos, podemos
sentirlos como presión, vibración o una incomodidad inexplicable. Se generan en
la naturaleza por fenómenos como erupciones volcánicas, terremotos, tormentas, corrientes
de aire a gran velocidad y, especialmente, por ciertos vientos que interactúan
con el relieve del terreno.
El efecto
Kármán en las montañas
En regiones
montañosas como el norte de los Urales, el viento que atraviesa una cumbre
puede generar un patrón de vórtices alternantes conocido como calle de
vórtices de von Kármán, capaz de producir infrasonidos de alta
intensidad. Un estudio de Donnie Eichar en 2013 propuso que el viento
que descendía por el monte Kholat Syakhl podría haber generado ondas
estacionarias de infrasonido de gran potencia dentro de la tienda.
Estas ondas,
aunque inaudibles, pueden inducir sensaciones como ansiedad extrema,
palpitaciones, vértigo, miedo irracional e incluso alucinaciones, al afectar el
sistema vestibular y provocar un desequilibrio en la presión craneal. Si
estas sensaciones aparecieron repentinamente en un grupo ya cansado y
vulnerable, pudo desencadenarse una reacción colectiva de pánico, con
una huida desordenada como respuesta de supervivencia sin una amenaza visible.
Evidencias
indirectas de infrasonido
Aunque no se
puede confirmar la presencia de infrasonidos retrospectivamente, varios
elementos del caso coinciden con las consecuencias esperadas de un episodio
agudo de exposición a ellos:
- Evacuación repentina de la tienda
sin ropa adecuada
- Dispersión irracional del grupo en
múltiples direcciones
- Ausencia de un enemigo o amenaza
física aparente
- Posiciones de los cuerpos que
sugieren huida precipitada y posterior colapso físico
La teoría
también es compatible con otras explicaciones, como una pequeña avalancha que
haya coincidido con un episodio de infrasonido, creando una tormenta
perfecta de estímulos físicos y psicológicos extremos.
Limitaciones
de esta hipótesis
No hay
registros directos que confirmen la presencia de infrasonidos en ese lugar y
momento concreto. Además, no todas las personas son igualmente sensibles a
ellos, y el efecto dependería de la frecuencia exacta, la duración y la
resonancia interna de la tienda. Sin embargo, como mecanismo desencadenante
de una reacción humana aparentemente irracional, esta hipótesis aporta un
enfoque innovador y científicamente sólido.
En resumen, la
idea de que una onda acústica invisible, generada por el propio entorno,
haya inducido un estado de pánico colectivo es una de las hipótesis más
interesantes y menos exploradas del caso Dyatlov. Combinada con el clima
extremo y las condiciones del terreno, ofrece una posible clave para entender por
qué un grupo de montañeros experimentados pudo tomar decisiones fatales sin una
amenaza evidente ante ellos.
5. Evidencia
forense y química: ¿qué puede revelar la ciencia moderna sobre el caso Dyatlov?
¿Podrían las técnicas actuales de análisis forense y químico aportar luz
sobre lo ocurrido en el Paso Dyatlov?
Cuando se
hallaron los cuerpos de los excursionistas del grupo Dyatlov en 1959, las
limitaciones tecnológicas de la época soviética y las presiones políticas
impidieron realizar una investigación forense exhaustiva. Hoy, sin embargo, los
avances en ciencia forense, bioquímica y análisis de materiales podrían
ofrecer herramientas valiosas para reexaminar este caso con nuevos ojos y,
quizás, respuestas más precisas.
Autopsias
con estándares modernos
Las autopsias
originales —publicadas parcialmente— identificaron causas de muerte como hipotermia,
traumatismos internos graves y hemorragias, pero sin evaluar elementos
clave desde un enfoque multidisciplinar. Un reanálisis moderno permitiría:
- Estimar con mayor precisión el
tiempo de muerte,
gracias al análisis de degradación tisular, contenido gástrico y proteínas
del músculo.
- Aplicar TAC post mortem y
reconstrucciones 3D
para comprobar si las fracturas internas coinciden con fuerzas de impacto
como avalanchas o colapsos estructurales.
- Análisis isotópico de huesos y cabello para detectar
estrés prolongado, cambios dietéticos o exposición a contaminantes.
Análisis de
tejidos y materiales
Conservados aún
parcialmente en archivos forenses rusos, los tejidos blandos podrían ser
sometidos a pruebas como:
- Cromatografía de gases y
espectrometría de masas,
para detectar residuos de sustancias tóxicas, posibles agentes químicos o
compuestos orgánicos volátiles.
- Análisis genético mitocondrial, que permitiría descartar posibles
enfermedades congénitas que afectaran el comportamiento o resistencia
física.
- Evaluación de compuestos
relacionados con descomposición por congelación, como cristales de
hielo intracelulares, para confirmar si los cuerpos fueron congelados en
vida o tras la muerte.
Ropa y
radioactividad
Uno de los
elementos más desconcertantes del caso fue la presencia de radiactividad en
algunas prendas, según reportes de la época. Esto ha dado lugar a múltiples
teorías, desde pruebas secretas hasta contaminación previa. Con técnicas
actuales se podrían:
- Realizar análisis de
espectroscopía gamma para identificar el isótopo exacto (por ejemplo,
uranio-238, torio-232 o cesio-137), lo cual aclararía si la fuente fue
natural, industrial o experimental.
- Estudiar el patrón de
distribución en las fibras para determinar si fue una contaminación
ambiental, una manipulación posterior o una migración interna desde el
cuerpo.
ADN
ambiental y análisis del lugar
La tecnología
de ADN ambiental (eDNA) permitiría estudiar muestras de suelo, hielo o
restos orgánicos en el área original (si se preservan) para detectar huellas
biológicas humanas o animales, confirmar si hubo otros actores presentes o si
ciertos tejidos fueron desplazados por animales carroñeros tras la muerte.
Además, sensores
LiDAR y reconstrucciones topográficas por satélite podrían recrear con alta
precisión el relieve y condiciones del terreno en 1959, y compararlas con las
actuales, para validar o descartar escenarios como avalanchas puntuales o
corrimientos de nieve.
En conclusión,
la ciencia forense moderna posee herramientas que —de aplicarse sobre los
restos y pruebas originales— podrían esclarecer varios de los elementos más
desconcertantes del caso Dyatlov: desde las causas fisiológicas de la
muerte hasta el origen de las lesiones, la contaminación radiactiva y el orden
real de los eventos. Lo que antes era misterio sin datos, hoy puede
transformarse en hipótesis científicas verificables.
6. Clima
extremo y sus efectos fisiológicos: ¿cómo influyó el entorno en la percepción y
el comportamiento de los excursionistas?
¿Podría el frío extremo, la altitud y el viento haber provocado reacciones
inesperadas en el grupo del Paso Dyatlov?
Las condiciones
meteorológicas que enfrentaron los nueve excursionistas en la noche del 1 al 2
de febrero de 1959 eran extremadamente severas: temperaturas inferiores a
-25 °C, rachas de viento superiores a los 70 km/h, visibilidad limitada, y una
altitud cercana a los 1.100 metros sobre el nivel del mar. Estos factores,
combinados, generaron un entorno hostil donde el cuerpo y la mente humana
comienzan a fallar de formas predecibles pero dramáticas.
Efectos del
frío extremo en el cuerpo humano
La exposición
prolongada a temperaturas bajo cero provoca una cadena de efectos fisiológicos
progresivos:
- Hipotermia leve (32–35 °C): escalofríos, temblores,
disminución de la coordinación.
- Hipotermia moderada (28–32 °C): confusión mental, dificultad para
hablar, pérdida de juicio, alucinaciones.
- Hipotermia severa (<28 °C): colapso circulatorio, rigidez
muscular, inconsciencia y muerte.
A medida que la
temperatura corporal desciende, la capacidad de raciocinio y planificación se
ve gravemente afectada, lo cual puede explicar decisiones como abandonar la
tienda sin abrigarse o dispersarse en direcciones ilógicas.
Desorientación
inducida por el viento y la oscuridad
En condiciones
de tormenta nocturna y visibilidad casi nula, el ser humano pierde
rápidamente el sentido del espacio. El viento constante, además de aumentar la
pérdida de calor corporal (efecto “wind chill”), puede generar una sensación
auditiva desestabilizadora. Las ráfagas irregulares pueden inducir estados
de ansiedad o incluso pánico, especialmente si se perciben como un peligro
inminente.
Este entorno
pudo haber provocado una interpretación errónea de una amenaza —una presión de
nieve sobre la tienda, un ruido fuerte o una vibración— y, bajo estrés extremo,
desencadenar una huida precipitada.
Altitud,
hipoxia y percepción
Aunque el Paso
Dyatlov no se encuentra a una altitud crítica para la salud humana (unos 1.100
m), el esfuerzo físico en esas condiciones, combinado con el frío y la falta de
oxígeno, puede provocar hipoxia leve, lo que deteriora aún más el
juicio, reduce la capacidad de reacción y puede favorecer episodios de
confusión o alucinaciones breves.
Reacción de
grupo y contagio emocional
Numerosos
estudios en psicología del comportamiento extremo han demostrado que, bajo
condiciones límite, las decisiones individuales pueden estar fuertemente
influenciadas por el grupo. Si uno o dos miembros del grupo interpretaron
que había un riesgo inmediato —real o imaginado— y comenzaron a escapar, el
resto pudo haber reaccionado por reflejo colectivo. Esto es especialmente
relevante si el estímulo se percibía como invisible o inexplicable, como un
sonido, una vibración o una deformación de la tienda.
Parálisis
por frío y muerte escalonada
Tras abandonar
la tienda sin protección adecuada, el grupo comenzó a descender descalzo o
semidesnudo. En menos de 30 minutos, la coordinación motora comienza a
fallar, las extremidades se congelan, y la toma de decisiones racional se
desvanece. Esto explica por qué algunos cuerpos fueron hallados intentando
hacer fuego, mientras otros murieron en posiciones que indican colapso físico
súbito.
En suma, el
clima extremo actuó como catalizador de todo lo ocurrido: debilitó el
cuerpo, nubló la mente, distorsionó la percepción y convirtió una situación
inicialmente confusa en una cadena de decisiones fatales. Si a esto se añade un
posible evento desencadenante —como un sonido, presión estructural o fenómeno
físico—, el resultado fue una tragedia colectiva que la ciencia aún trata de
comprender por completo.
Conclusión
El incidente
del Paso Dyatlov sigue siendo uno de los enigmas más inquietantes de la
historia moderna, no tanto por la ausencia de explicaciones, sino por la
complejidad de los factores que probablemente confluyeron en aquella tragedia.
Durante décadas, las teorías más extravagantes y esotéricas han capturado la
imaginación del público, pero es la ciencia —lenta, rigurosa y silenciosa— la
que ha ido arrojando luz sobre lo ocurrido en aquella ladera nevada del monte
Otorten.
A través del
análisis de fenómenos geofísicos, simulaciones físicas, estudios forenses
avanzados, hipótesis médicas y efectos psicológicos del clima extremo, se han
delineado escenarios realistas que, aunque aún sin una conclusión única, nos
permiten comprender mejor cómo un grupo de jóvenes excursionistas expertos pudo
verse superado por una combinación implacable de fuerzas naturales y
reacciones humanas.
Una avalancha
de baja densidad o un colapso de nieve silencioso, un episodio de infrasonido
inducido por el viento, el impacto del frío extremo en la percepción racional,
y una cadena de errores provocada por el pánico y la desorientación: todo ello
pudo entrelazarse en una secuencia que no deja espacio a culpables claros, pero
sí a una lección profundamente humana.
El Paso Dyatlov
no necesita conspiraciones para conmover. Es, en esencia, una historia sobre
los límites del cuerpo, la mente y la razón cuando se enfrentan al poder
desmedido de la naturaleza. Y también es un recordatorio de que, a veces,
los mayores misterios no están en lo desconocido, sino en lo que aún no hemos
sabido observar con suficiente atención y humildad científica.

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