Gestión de Catástrofes:

 Reflexiones y Propuestas de Mejora

 1. Introducción

Los recientes desastres en España, el COVID-19, como la erupción del volcán en La Palma y la DANA en Valencia, ponen en evidencia la falta de preparación, coordinación y reacción eficaz en la gestión de emergencias. Estos eventos suscitan la necesidad urgente de revisar y mejorar los protocolos de actuación en el país. Este documento explora los problemas actuales y ofrece propuestas para optimizar la coordinación, mejorar la prevención, y destacar el papel crucial de la inteligencia industrial y el conocimiento detallado de la población.

 2. Análisis de las Fallas Actuales en la Gestión de Catástrofes

 2.1 Falta de Coordinación y Preparación Institucional

En España, las emergencias se gestionan en tres niveles (local, autonómico y estatal). Sin embargo, en muchas ocasiones, las autonomías optan por no solicitar la activación del nivel 3, que permitiría al Estado asumir el mando. La realidad es que, en la mayoría de los casos, las autonomías carecen de los recursos y la infraestructura necesarios para enfrentar grandes desastres. Esta resistencia a ceder el control lleva a demoras en la movilización de recursos y compromete la seguridad de los ciudadanos.

Es imperativo implementar un sistema en el que, ante una situación que claramente supera las capacidades locales o autonómicas, el Estado permita actuar de oficio a la UME permitiendo la intervención rápida de esta unidad que es una  herramienta estatal además, de otros recursos nacionales. Esto aseguraría una respuesta coordinada y estructurada, minimizando los riesgos de ineficacia.

 2.2 Deficiencias en la Prevención

La prevención es esencial en el ciclo de gestión de desastres, pero hay importantes deficiencias en esta fase. La planificación urbanística no siempre se adapta a los riesgos naturales locales, y la falta de simulacros de emergencia para educar a la población en medidas de autoprotección es evidente. Por ejemplo, en áreas propensas a inundaciones, los planes deberían incluir estudios exhaustivos para la canalización de aguas, sitios de reunión seguros, y simulacros regulares para que los residentes sepan cómo actuar en caso de emergencia.

Además, es crucial contar con un sistema de datos detallado de la población, incluyendo ratios de edad y movilidad, ya que la evacuación de personas mayores o con movilidad reducida requiere recursos específicos. Con un conocimiento demográfico completo, y una inteligencia industrial que permita conocer las capacidades de las empresas  así la logística de evacuación y la asignación de recursos pueden ser mucho más eficientes y adaptarse mejor a las necesidades de cada grupo.

Un claro ejemplo de esta falta de prevención es el caso del volcán en La Palma, donde muchas personas perdieron sus bienes personales. Una planificación adecuada podría haber previsto la movilización de camiones y contenedores para permitir a los residentes evacuar sus pertenencias, minimizando las pérdidas.

 3. Inteligencia Industrial en la Gestión de Emergencias

 3.1 Necesidad de un Centro de Coordinación Industrial (CCI)

La crisis del COVID-19 demostró la carencia de un sistema de inteligencia industrial que permita movilizar recursos empresariales de forma rápida y organizada. La creación de un Centro de Coordinación Industrial (CCI) es fundamental para centralizar información sobre la capacidad productiva y logística de las empresas, facilitando así su colaboración en emergencias.

Este CCI podría acceder rápidamente a recursos esenciales, como maquinaria, personal especializado y servicios logísticos. La colaboración entre el Estado y las empresas a través de este centro mejoraría la eficiencia en la respuesta y reduciría la dependencia de recursos externos.

 3.2 Colaboración con Empresas de Distribución

Para una logística eficiente en emergencias, se deben incluir empresas de distribución a domicilio, como Amazon y similares, que cuentan con redes extensivas de entrega rápida. Estas empresas pueden desempeñar un rol crucial en la distribución de suministros básicos, especialmente en áreas de difícil acceso y para personas con movilidad reducida o aisladas. Integrar a estas empresas en los planes de emergencia permitiría que los recursos lleguen rápidamente a quienes más los necesitan.

 4. Importancia de la Prevención en la Gestión de Emergencias

La prevención debe estar presente en todas las fases del ciclo de emergencia. En la fase de "antes", es fundamental una planificación proactiva que identifique riesgos y adapte la infraestructura. Esto incluye la construcción de edificaciones resistentes y la creación de rutas de evacuación adecuadas.

En la fase de "durante", la rápida movilización de recursos y la existencia de islas logísticas en zonas afectadas son esenciales para mitigar los daños. En la DANA de Valencia, por ejemplo, la falta de centros de recepción y coordinación de recursos, como maquinaria y equipos de emergencia, fue evidente y dejó a la población en situación de vulnerabilidad. Empresas de reparto a domicilio podrían haberse involucrado en la distribución de suministros y medicamentos, particularmente para aquellas personas que no pueden movilizarse por sí mismas.

En la fase de "después", se debe atender de inmediato a los afectados, cubriendo sus necesidades básicas y restableciendo los servicios esenciales de manera organizada.

 5. Descoordinación y Fracaso Institucional

Una de las fallas más graves en la gestión de emergencias en España es la descoordinación institucional, especialmente en situaciones de gran envergadura. Muchas veces, las autoridades locales y autonómicas prefieren mantener el control a nivel local, a pesar de no contar con los recursos adecuados. Esto conduce a una respuesta insuficiente y fragmentada que deja a los ciudadanos sin el apoyo necesario.

Es necesario implementar mecanismos que automaticen la activación del nivel 3 cuando la situación lo justifique, sin esperar la solicitud de las autonomías. De esta manera, se evitaría la duplicación de esfuerzos y se garantizaría que las instituciones con mayor capacidad asuman el control de la emergencia de forma oportuna.

 6. Conclusiones y Recomendaciones

 6.1 Alineación Institucional y Reformas Necesarias

Es crucial estandarizar los protocolos de emergencia y establecer criterios claros para la activación de niveles y la transferencia de mando en función de la gravedad de la emergencia, y no de intereses territoriales. Esto permitirá una respuesta coherente y efectiva en todo el país.

Además, fomentar la colaboración entre el sector público y privado, y la creación de un centro de inteligencia industrial que incluya información demográfica relevante, fortalecería la infraestructura de respuesta y facilitaría una movilización rápida de recursos en futuras crisis.

 6.2 Visión a Futuro en la Gestión de Catástrofes

La gestión de catástrofes en España debe evolucionar hacia un sistema nacional más resiliente, ágil e integrado, capaz de responder a los desafíos que plantea el cambio climático y los riesgos tecnológicos. Solo con una planificación sólida, una infraestructura adaptada y una coordinación eficiente se garantizará la seguridad y el bienestar de los ciudadanos en situaciones de emergencia.

 Este documento enfatiza las reflexiones y recomendaciones planteadas, subrayando la necesidad de una gestión de catástrofes basada en datos precisos, coordinación efectiva y colaboración entre sector público y privado.

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