EL LENGUAJE INCLUSIVO

 
 Pensamiento Crítico sobre el Lenguaje Inclusivo

 Introducción

Un sector de la sociedad considera que el lenguaje inclusivo no responde a una evolución natural del idioma, sino a una imposición de sectores ideológicos que buscan moldear la cultura y la percepción sobre el género y la identidad a través de la modificación lingüística. Para esta visión, el lenguaje inclusivo introduce cambios en la estructura del idioma que no son necesarios para expresar igualdad y que incluso pueden desvirtuar el propósito del lenguaje como medio de comunicación claro y accesible. Este sector argumenta que, en lugar de reflejar una verdadera inclusión, el lenguaje inclusivo puede ser una herramienta que divide a la sociedad, introduciendo normas que no responden a una demanda popular ni a un proceso de cambio genuino.

 1. Crítica al Lenguaje Inclusivo

1.1 Imposición arbitraria:

 Para este sector, el lenguaje inclusivo constituye una alteración arbitraria del idioma que no sigue el curso natural de su evolución. Señalan que el idioma ha cambiado a lo largo del tiempo de manera espontánea y que forzar modificaciones sin un proceso de aceptación orgánica supone una imposición que responde a una agenda ideológica más que a una necesidad social real. Creen que el lenguaje inclusivo busca reestructurar el idioma según perspectivas particulares, sin considerar cómo afectan estos cambios a los hablantes y a la gramática misma del lenguaje.

1.2 Exclusión bajo la bandera de la inclusión:

 Aunque se plantea como una herramienta de inclusión, un sector de la sociedad percibe que el lenguaje inclusivo puede provocar una fragmentación social. Al introducir nuevas normas de lenguaje, aquellas personas que no las adopten, ya sea por elección o por desconocimiento, pueden ser percibidas como “no inclusivas” o insensibles a los problemas de género. Esto genera una especie de exclusión implícita, donde ciertos grupos se ven apartados del “lenguaje correcto” promovido por el discurso inclusivo.

1.3 Burguesía con culpa:

En esta perspectiva, la adopción del lenguaje inclusivo sería una tendencia impulsada en gran medida por sectores de clase media y alta que desean mostrar sensibilidad social, en parte como una forma de aliviar una “culpa” relacionada con sus privilegios. Se considera que, más que una demanda genuina de las mayorías, el lenguaje inclusivo es una moda dentro de ciertos círculos académicos y sociales que no tiene un impacto positivo tangible en los sectores más vulnerables de la sociedad.

 2. Ideología de Género

2.1 Política de la sexualidad:

Este sector cree que el lenguaje inclusivo forma parte de una agenda más amplia conocida como “ideología de género”, que pretende politizar la sexualidad y alterar los conceptos tradicionales de género y biología. Según esta perspectiva, la ideología de género busca redefinir la identidad de las personas desde una óptica cultural en lugar de una basada en la biología, introduciendo conceptos como la autopercepción de género que, consideran, desvirtúan la realidad científica.

2.2 Desarraigo de la sexualidad:

Desde esta postura, el lenguaje inclusivo y la ideología de género buscan desvincular la sexualidad humana de su base biológica, estableciendo una relación entre género e identidad fundamentada en la autopercepción individual. Para quienes sostienen esta visión, la identidad de género debería estar ligada a criterios biológicos y no a factores socioculturales, ya que consideran que el género, al igual que otros aspectos humanos, está arraigado en lo biológico.

2.3 Influencia del primer mundo:

Un sector de la sociedad señala que la adopción del lenguaje inclusivo y de la ideología de género en general es una tendencia que proviene de países desarrollados, principalmente de Europa y Estados Unidos. Consideran que esta influencia se ha transmitido a través de instituciones académicas y medios de comunicación, que promueven estas ideas como si fueran universales, ignorando los contextos culturales y sociales de otras regiones, especialmente en países en desarrollo.

 3. Impacto Social

3.1 Confusión en la juventud:

 Según esta visión crítica, el lenguaje inclusivo está creando confusión entre los jóvenes, quienes ven en el cambio de letras y terminaciones una forma suficiente de ser inclusivos. Para este sector, el verdadero valor de la inclusión radica en acciones concretas y cambios estructurales, no en modificar el lenguaje. Creen que el enfoque en el lenguaje distrae a los jóvenes de problemáticas más profundas y los lleva a pensar que el cambio de palabras es un medio para lograr justicia social.

3.2 Cultura de la culpa: Desde esta perspectiva, el lenguaje inclusivo es parte de una “cultura de la culpa” que busca reparar injusticias sociales percibidas a través de cambios en el lenguaje, en lugar de realizar acciones significativas. Según esta postura, el enfoque en el lenguaje como mecanismo para la inclusión es superficial y evade el trabajo real necesario para solucionar problemas de discriminación y desigualdad en la sociedad.

 4. Propuesta Alternativa

4.1 Respeto a la evolución natural del lenguaje:

 Este sector defiende que el lenguaje debe evolucionar conforme a las necesidades y usos de sus hablantes, sin intervenciones forzadas. Creen que el idioma cambia de forma orgánica a través de la práctica social, y que imponer terminaciones o palabras nuevas no responde a este proceso natural, sino que más bien lo distorsiona con fines ideológicos.

4.2 Enfoque en la educación:

 En lugar de modificar el lenguaje, esta postura sugiere que la educación debería enfocarse en enseñar valores de respeto y comprensión de la diversidad, sin forzar el uso de un lenguaje específico. Para ellos, una educación inclusiva no requiere un cambio en las palabras, sino un esfuerzo pedagógico orientado a generar conciencia social y empatía hacia las diferentes identidades sin modificar la estructura del idioma.

 5. Argumentos Lingüísticos

5.1 Economía del lenguaje:

 Los defensores de esta postura sostienen que el lenguaje debe ser eficiente y fácil de entender. Consideran que el uso del lenguaje inclusivo introduce complejidad innecesaria en la comunicación, añadiendo terminaciones o palabras que ralentizan la comprensión y dificultan la transmisión del mensaje. Creen que esta falta de economía en el lenguaje va en contra del propósito esencial de la comunicación: transmitir ideas de manera clara y precisa.

5.2 Comprensión y comunicación:

Otro argumento es que el lenguaje inclusivo, al añadir variaciones y terminaciones, puede dificultar la comprensión entre los hablantes. Para este sector, las modificaciones en el idioma pueden crear barreras de comunicación, especialmente en contextos donde algunas personas no están familiarizadas con el lenguaje inclusivo, provocando malentendidos y divisiones.

  6. Contexto Histórico y Cultural

6.1 Evolución del idioma:

 Un sector de la sociedad argumenta que el lenguaje cambia y evoluciona con el tiempo sin necesidad de imposiciones. Este cambio se da a través del uso colectivo y la adaptación de las palabras a las necesidades culturales y sociales de cada época. Consideran que la imposición del lenguaje inclusivo rompe con este proceso natural y, al ser una intervención deliberada, no responde a un cambio auténtico en la lengua.

6.2 Comparaciones con otras lenguas:

 Este sector también observa que en otros idiomas no se ha adoptado el lenguaje inclusivo de manera forzada, sino que las variaciones se han dado de manera paulatina y culturalmente adaptada. Comparan el español con otras lenguas para ilustrar cómo los idiomas tienden a evolucionar según sus propias estructuras y demandas, sin necesidad de intervenciones externas.

 7. Estudios y Estadísticas

7.1 Evidencia científica:

Esta postura critica la falta de evidencia científica sólida que demuestre que el lenguaje inclusivo realmente mejora la igualdad de género o reduce la discriminación. Al revisar estudios, algunos de los cuales no muestran una correlación directa entre el uso de lenguaje inclusivo y la reducción de la desigualdad, este sector cuestiona la eficacia de los cambios en el lenguaje como herramienta de inclusión.

7.2 Experiencias internacionales:

Al analizar la adopción del lenguaje inclusivo en distintos países, señalan que, en muchos casos, el lenguaje inclusivo no ha generado un impacto notable en la equidad social. Sostienen que, en varios contextos, la implementación de esta forma de hablar se queda en un plano simbólico y no contribuye a resolver las problemáticas de fondo.

 8. Perspectiva Filosófica

8.1 Relativismo lingüístico:

Esta postura crítica rechaza la idea de que el lenguaje construye la realidad social. Argumentan que el lenguaje, aunque influye en la percepción, no define ni cambia la realidad de las relaciones humanas o la estructura social. Desde este punto de vista, el lenguaje debe reflejar, no construir, la realidad, y cambiar palabras no equivale a cambiar hechos o situaciones.

  9. Realismo Crítico y Problemas del Lenguaje Inclusivo en la Sociedad

El Realismo Crítico es una postura filosófica que sostiene que el lenguaje debe reflejar la realidad tal como es, en lugar de intentar construirla o alterarla. Desde esta perspectiva, el lenguaje es una herramienta de descripción, no de transformación; es decir, cambia en respuesta a la realidad de las experiencias humanas, pero no debería usarse para forzar cambios en la percepción de esa realidad. El Realismo Crítico considera que aunque el lenguaje influye en cómo se entiende el mundo, no tiene el poder de redefinir la esencia de la realidad objetiva.

Para quienes sostienen esta visión, intentar modificar el lenguaje con el objetivo de cambiar percepciones sociales (como la igualdad de género o la inclusión) es una medida ineficaz y potencialmente contraproducente, ya que no se aborda la raíz de las desigualdades sociales y se corre el riesgo de desvirtuar la función del lenguaje en la sociedad.

 Problemas que el Lenguaje Inclusivo Puede Generar en la Sociedad

9.1. Distorsión de la Comunicación Efectiva

 Desde el Realismo Crítico, uno de los principales problemas del lenguaje inclusivo es que introduce ambigüedad y complejidad innecesaria en la comunicación. Al añadir nuevas terminaciones, como “-e” o “-x”, se dificulta el propósito original del lenguaje, que es ser un medio claro y directo para intercambiar ideas. La introducción de estas variantes puede crear confusión, especialmente en contextos donde el uso de un lenguaje preciso es fundamental, como en la educación, la ciencia, el derecho y la medicina.

 Además, algunas personas pueden tener dificultades para entender o adaptarse a estas nuevas formas de lenguaje, lo que crea una división entre quienes adoptan el lenguaje inclusivo y quienes prefieren las normas lingüísticas tradicionales.

9.2. Fragmentación Social y Polarización

 Para los defensores del Realismo Crítico, el lenguaje inclusivo tiene el potencial de fragmentar a la sociedad, ya que puede forzar una división entre aquellos que lo usan y aquellos que no. Este tipo de lenguaje puede generar tensiones entre diferentes generaciones, sectores sociales o culturales, al establecer una “norma” que no todos aceptan.

 Las personas que no usan el lenguaje inclusivo pueden ser vistas como insensibles o retrógradas, lo cual puede conducir a conflictos innecesarios. Esta presión para adoptar una terminología particular puede fomentar una polarización donde el enfoque se centra más en cómo se dice algo que en el contenido del mensaje o en las acciones reales.

9.3. Desplazamiento de Problemas Reales

 Desde esta perspectiva, el lenguaje inclusivo representa una distracción respecto a problemas sociales profundos, como la discriminación, la violencia de género y la exclusión social. El Realismo Crítico sostiene que el lenguaje no tiene la capacidad de solucionar estos problemas complejos por sí solo y que el énfasis en modificar la terminología puede desviar la atención de acciones efectivas y cambios estructurales que son verdaderamente necesarios.

 Este sector argumenta que, en lugar de gastar recursos y esfuerzos en debates sobre terminología, deberían promoverse políticas y programas concretos que aborden las causas reales de la desigualdad.

9.4. Imposición Cultural y Homogeneización Lingüística

 Desde la perspectiva del Realismo Crítico, el lenguaje inclusivo no solo es innecesario, sino que puede ser una forma de imponer una visión cultural específica a través de la lengua. Este enfoque crea una homogeneización en el uso del lenguaje, imponiendo una norma que no refleja la diversidad cultural y lingüística.

 La imposición del lenguaje inclusivo podría socavar el derecho de las personas a expresarse en su propio estilo o dialecto, promoviendo una uniformidad que podría erosionar la riqueza cultural y lingüística de una sociedad.

9.5. Dificultades en la Educación y Aprendizaje del Idioma

 Para quienes adoptan el Realismo Crítico, la introducción del lenguaje inclusivo representa una complicación adicional en la enseñanza del idioma. La gramática se vuelve más compleja, especialmente para los estudiantes que están aprendiendo el idioma, ya que deben aprender no solo las normas tradicionales sino también las nuevas formas inclusivas. Esto puede ser una carga adicional en el aprendizaje y puede generar confusión entre quienes están en proceso de adquirir el idioma.

 Además, los educadores pueden enfrentarse a dilemas sobre si enseñar el lenguaje inclusivo o no, lo que podría crear inconsistencias y diferencias en los sistemas educativos, dependiendo de las políticas de cada institución o región.

 9.6. Efecto Limitado en la Percepción y Cambios Superficiales

 El Realismo Crítico sostiene que el lenguaje inclusivo no necesariamente tiene un impacto duradero en la percepción social, ya que el cambio en las palabras no implica un cambio en la mentalidad o en las estructuras de poder. Cambiar la terminología puede hacer que algunos sectores sientan que están participando en un cambio social, pero esta visión sostiene que la desigualdad o discriminación tiene raíces más profundas que no se ven afectadas por el lenguaje.

 En este sentido, el lenguaje inclusivo se percibe como un cambio superficial que no logra impactar los verdaderos problemas de discriminación o exclusión, actuando más como un símbolo que como una solución.

9.7. Percepción de Intolerancia hacia los No Usuarios del Lenguaje Inclusivo

 Desde esta postura, quienes no adoptan el lenguaje inclusivo pueden verse socialmente presionados o incluso estigmatizados. Este fenómeno podría generar una “intolerancia inversa”, donde las personas que prefieren el uso tradicional del idioma sean percibidas como insensibles o anticuadas.

 Esta presión por adoptar el lenguaje inclusivo podría resultar en una coerción social que limita la libertad de expresión y fomenta una cultura de corrección política estricta, en la que las personas se sienten obligadas a adherirse a normas que no necesariamente comparten o entienden.

9.8. Desconexión de la Realidad para Comunidades Vulnerables

En contextos donde la prioridad es satisfacer necesidades básicas, como en comunidades vulnerables, el lenguaje inclusivo puede parecer un tema distante o innecesario. Desde el Realismo Crítico, se argumenta que estas comunidades necesitan soluciones prácticas, como el acceso a la educación, la salud y la igualdad de oportunidades, y no un cambio en la terminología. La percepción de que el lenguaje inclusivo es una preocupación exclusiva de ciertos sectores con privilegios culturales o académicos podría alienar a estas comunidades de una causa que, en teoría, debería incluirlas.

 Conclusión: El Realismo Crítico como Alternativa al Lenguaje Inclusivo.

 Desde el Realismo Crítico, el lenguaje debe reflejar la realidad de forma simple y eficiente, sin imponer interpretaciones o normas que respondan a ideologías específicas. Para quienes sostienen esta perspectiva, la verdadera inclusión y equidad se logran a través de acciones concretas, políticas efectivas y un cambio en la mentalidad social, no a través de cambios en el lenguaje. Esta postura enfatiza que los problemas sociales de fondo requieren soluciones estructurales y que el lenguaje inclusivo, lejos de ayudar, puede desviar la atención y generar divisiones dentro de la sociedad.

 A modo de ejemplo

«Los judíos y las judías»

El esperpento del lenguaje inclusivo en un libro de texto de la ESO

Opinen ustedes mismos

Esto se supone que representa el ser progre, pero yo les voy a traer otra definición del progresismo:

Progresista: 

Fracasado que gusta culpar al sistema de sus miserias y procura que los demás reconozcan sus méritos como luchador social predicando a favor de lo que llama justicia social que en el fondo consiste en que unos vivan a expensas de los demás. 

Utilizando al estado como cómplice. Se les puede ver predicando su ideología en ONG,s  y organismos públicos, nacionales e internacionales, donde solucionan todos sus problemas desde un escritorio con magníficos artículos llenos de palabritas como articular, visibilizar, empoderar, desigualdad etc. Y destrozan el lenguaje con modismos sexistas como ciudadanos y ciudadanas, todos todas y todes etc. Son agoreros y gustan hacerse pasar por intelectuales  

Se les conoce también por: parásitos sociales. 

 MARTA HIDEBRANT PEREZ -TREVIÑO 

LINGÜISTA Y POLITICA PERUANA 

SEGUNDA MUJER QUE ALCANZO LA PRESIDENCIA DEL CONGRESO 

 

 


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